55 años volando en el espacio exterior

Hoy hace justo 55 años que un joven teniente de las fuerzas aéreas soviéticas llamado Yuri Alexeievich Gagarin se convirtió en el primer hombre en volar por el espacio exterior. Más de medio siglo después, su nombre sigue siendo el más recordado en la historia de la astronáutica.

Como todos los programas espaciales de la URSS, éste se llevó a cabo en el más absoluto secreto. Cohete, cápsula y selección del tripulante eran responsabilidad última de Sergei Korolev, el “von Braun” ruso cuyo nombre –por razones de seguridad- no se hizo público sino hasta después de su muerte. Korolev no sólo había diseñado el misil R-7, cuyos derivados siguen empleándose aún hoy en día sino también los primeros Sputnik, las primeras sondas lunares y las cápsulas tripuladas que no solo llevaron a Gagarin al espacio sino que deberían haber servido para poner a algún compañero suyo en la Luna.

El vuelo de Gagarin fue precedido por al menos media docena de misiones de prueba. Algunas llevaban perros, ratones y otros especímenes a bordo. Las dos últimas, además, incluían un maniquí Iván Ivanovich para simular peso y dimensiones del futuro astronauta. Además, llevaban un registrador con voces grabadas para comprobar el funcionamiento de las redes de comunicación. Probablemente esos fueron los sonidos que captaron un par de aficionados en Turin y que dieron origen a la leyenda de los astronautas rusos atrapados en órbita.

En abril de 1961, se habían lanzado dos docenas de cohetes R-7, de los cuales exactamente la mitad habían fallado. En cuanto a los seis prototipos de Vostok, no todos fueron bien. Más de un chucho dejó la vida en ellos. Pero los dos últimos, ambos en marzo de 1961 habían sido un éxito y eso decidió a Korolev a dar el paso siguiente. Además, los americanos también estaban a punto de lanzar al primer astronauta del proyecto Mercury.

La cabina del Vostok era mucho más amplia que la que estaban preparando los americanos pero tampoco resultaba un palacio (aunque con el tiempo, llegarían a embitirse en ella tres astronautas a la vez). De hecho, parece que una de las razones de elegir a Gagarin, aparte de su carácter optimista y excelente rendimiento en los entrenamientos, fue el hecho de ser bajito: No pasaba de 1,57 metros.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/12/ciencia/1460455217_770050.html


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