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PEMOL

El Mante, Tamaulipas, domingo, 17 de enero de 2010
por Carlos Acosta

Perdí mi voz
en las llamas vivas de la lumbre
entre las brasas enrojecidas al máximo
en el humo de la leña que se va por las rendijas

La perdí
en el aliento de otra voz
entre las rústicas piedras del molino
en el aroma nocturno de los naranjos en flor

A veces Pemol
pienso que la encuentro
y digo tu nombre en voz alta

Entonces
un rumor antiguo
como de lluvia mansa
como de nubes que temprano bajan a la tierra

invade mi silencio























Mi mujer es como tú Pemol
Dulce y frágil

Antídoto de lo amargoso de la vida
La mejor compañera del hambriento

Frágil
es un decir:
cuenta de sus alegrías
de un modo que nadie piensa
que se ufanara de ellas

pero se guarda las penas
y no por eso naufraga

Dulce
ni qué decir:
cada vez que me abraza
la amargura que me ronda se deshace
y a veces

(como bien sabes soy lágrima-pronta)

cuando deja de abrazarme
y yo me enjugo mis lágrimas
las pruebo
y es increíble

pero no saben saladas














Mis amigos
cómo decirlo
son
hombres y mujeres comunes
que un día encontré
o me encontraron
y a golpe de palabras y silencios
descubrí que me eran muy cercanos

Por ellos
sé que las máscaras
no son del todo necesarias

que la verdad
no tiene por qué ser dolorosa

y que de veras no estoy tan loco

Sin ellos Pemol
pienso que el mundo
sería por lo menos un equívoco
quizá un sitio inhabitable

Me hace polvo las entrañas pelear con un amigo
pero a veces sucede qué carajo
Y el mundo me renace dentro y fuera y donde mire
si de nuevo nos abrazamos

Ah qué mis amigos:
son gente
que me conoce bien
y aun así
me quiere










Si vieras cómo aprende a tocar guitarra la missy
cómo brincan sus dedos entre cuerdas
por el diapasón
y su canto de pájaro aún de nido
y te miro en ella
y te nombro

Si vieras la barbilla sobre el cajón
los ojos en el pentagrama
el silencio de su cuarto haciéndole reverencias

las carretadas de aplausos
mi latido ingobernable

Si pudieras ver
¿lo haces acaso?
la guitarra entre sus manos
el escalofrío en el alma
mi sueño entre sus dedos

Si pudieras ¿lo haces?
besarías el pequeño mundo que construye
y destruye
en cada canción que aprende

Cómo querría que estuvieras aquí
y recordarte algo
que ya sabes:

que a pesar de la muerte
Pemol
sigues vivo entre nosotros











Te deshaces en mi boca
y una risa
parecida a tus mañanas
me sorprende
un sereno dulzor de agua viva
cobija el dolor de mis pulmones

Vas por mi cuerpo y los pulsos
van saltando de contento

Los pies sobre el agua
camino lento
muy lento

Y las manos
ya de noche
acomodan las estrellas de tal modo
que la mía queda
justo
en la cabecera de tu cama

Te deshaces en mi boca Pemol
y me convierto
aunque sólo sea
por un instante
en un lago
de aguas quietas


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