¡¡BAUTIZO Y MATRIMONIO!!

(Para los Limoneros)

(Historia de mi papa Florencio “El Loco” Izaguirre)

 

Por José Manuel Izaguirre

 

En aquellos tiempos (1927 año de nacimiento de mi papa) era muy común que no llevaran a los niños al registro civil. De tal suerte, había bastantes ciudadanos “orejanos”, o sea no tenían acta de nacimiento.

No sé cómo le hayan hecho para que mi papa estudiara secundaria en Victoria en la Escuela Industrial. Ahí aprendió “fundición”, misma que nunca la ejerció. Eso si era del equipo especial de atletas de la escuela y era muy bueno, digamos era estrella.

Dadas sus habilidades deportivas (jugaba muy bien al beis-bol) fue contratado por la Cooperativa Ingenio Mante y a cambio de jugar le otorgaron un trabajo en la fábrica. Al principio solo tenía trabajo en la ZAFRA quedando desocupado en la época de REPARACION. Este último tiempo de seis meses lo aprovechaba mi papa para irse a trabajar de “bracero” a los Estados Unidos, aventuras que después les contaré. Diez años después de entrar ya tenía trabajo en ZAFRA y REPARACION.

Así transcurrió el tiempo laboral hasta cumplir los 60 años. Con motivo de su jubilación le solicitaron en el IMSS su acta de nacimiento y por supuesto él no la tenía, así que hubo necesidad de hacer un juicio testimonial para hacer obtener su acta de nacimiento en el Registro Civil. Fue necesario llevar testigos que lo conocieran desde niño para que testimoniaran que conocían a mi papa y a sus respectivos padres. Para ese fin llevamos como testigos a Don Carlos Quiroga y a Don Enrique Martínez quienes lo conocían muy bien. Esos finísimos señores vecinos del Limón dieron santo y seña de los orígenes de mi papa y al fin logramos el anhelado registro. El logro de su pensión, después de esto, fue pan comido.

Por el tiempo de su jubilación la Iglesia Católica había comisionado en el Limón un grupo de Religiosas a las cuales, junto con el Padre Ernesto Tovar, mi papa ayudaba para que realizaran incontables tareas de beneficio a los pobres y a la misma Iglesia. Un día, las madres, habiéndose dado cuenta que mi papa no estaba bautizado, acudieron con mi mama para decirle que convenciera a mi papa para que lo bautizaran, confirmaran y volviera a realizar el matrimonio, ya que este no era válido. Mi mama les dijo que a ella no le haría ningún caso, que era preferible hablaran conmigo, puesto que, según ella, a mi era con el único que aceptaría realizar lo que ella estaban sugiriendo. A mi papa le sugerí que lleváramos a cabo lo que estaban proponiendo las madres, pero solo me dijo; “Diles que no estén chingando, así estoy bien”.

Ante su negativa, me puse de acuerdo con toda mi familia (mi esposa como cómplice) e iniciamos los preparativos. Hablamos con Monseñor Alfonso Ramírez quien accedió gustoso, buscamos padrinos de bautizo, confirmación y bodas y con engaños lo llevamos un día a misa dominical. Al terminar la misa (sería la ceremonia) mi papa, extrañado, me dijo que nos fuéramos para la casa, pero le dijo que esperara un poco porque íbamos a arreglar un asunto con Monseñor. Conmigo era muy dócil y gustaba de convivir con nuestra familia, así que espero tranquilo.

Llegó Monseñor al altar y toda la gente se acercó a donde él estaba, pero mi papa se quedó en su lugar. Ven Florencio, acércate, vamos a platicar un poco le dijo Monseñor. Con las autoridades religiosas siempre mostraba mucho respeto, así que se acercó rápidamente. Bueno señores, vamos a proceder a la ceremonia de impartir los sacramentos de bautismo y confirmación a Florencio, pues no los ha recibido aún y siendo un magnífico católico queremos que cubra estos requisitos de las leyes de Dios. ¿Cómo ves Florencio, estás de acuerdo? Dijo Monseñor Ramírez y mi papa contestó; pues ya que, ya estamos aquí. Adelante.

Se inicia la ceremonia del bautizo y cuando Monseñor dice; Florencio, ¿renuncias a Satanás? Se hace un momento de silencio y mi papa contesta: Pues hombre, la verdad yo no quisiera renunciar a Satanás, he vivido muy a gusto con él durante todo este tiempo que ya lo que me falta creo que no tendré ningún problema con él. La concurrencia no pudo contener la carcajada. Pero, Monseñor se puso serio. Al llegar al momento del “agua” y sintiendo ésta en la cabeza mi papa dijo: ¿No sale humito?. Si sale, pero tu no lo vez, ya cállate y ponte serio, replico nuevamente Monseñor. Nosotros no podíamos aguantar la risa. Vino la “confirmación” con cachetada y todo y de ahí pasamos al “matrimonio”.

No faltaron los padrinos: mi compadre Miguel Enríquez y Cokis de bautizo, Juan Zúñiga de confirmación y mi compadre Toño Castillo y mi comadre Rosy de matrimonio.

En la ceremonia de matrimonio y a la hora de las pregunta de rigor acerca de: ¿Adela Sánchez, aceptas como esposo a Florencio Izaguirre? Mi mamá tardó un poco en contestar lo que aprovechó mi papa para decir; “Ándale, ándale, di que no. Siempre has dicho que pa´que me casé contigo y que esto y que lo otro, ándale aquí tienes la oportunidad”. Por supuesto que la concurrencia se moría de la risa. La ceremonia terminó.

Fue un evento lleno de singularidad, pues todos los hijos y nietos acudimos a la ceremonia antes mencionada y se nos quedó para toda la vida.

Les envío un abrazo con todo mi cariño y mi agradecimiento por leer la historia de mi papa.

 


A %d blogueros les gusta esto:
comprar-ed.com