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Por: Humberto Gutiérrez

 

 SEGUNDO SEMESTRE ECONOMICO LUCE CON OPTIMISMO

 

En un encuentro casual con GUILLERMO ORTIZ MARTINEZ, un hombre que ya fue Gobernador del Banco de México, Secretario de Hacienda, profundo conocedor de la problemática económica de México, actualmente es el Presidente del Consejo de Administración del Grupo Financiera BANORTE.

 

Y como tal, sus recomendaciones guardan un especial grado de confiabilidad.

 

Se comentó sobre aspectos de la economía mexicana.

 

El primer trimestre de 2014 no fue bueno para la economía mexicana y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) será “pequeño” luego de que la economía creció 1.1% en 2013.

 

El exgobernador del Banxico estimó que el impacto e incertidumbre que generó la Reforma Hacendaria ya fue absorbido en el primer trimestre, por lo que espera un mayor dinamismo en la economía para los próximos meses.

 

Sin embargo, Ortiz Martínez destacó que en Banorte “estamos optimistas por el tema de las reformas, el gasto o el programa de inversión; para 2015 quizá somos la institución que tiene el pronóstico más optimista, estamos en 5%, ya que estamos previendo una aceleración importante”.

 

CRECIMIENTO MENOR

 

El desempeño de la economía mexicana no fue bueno durante el primer trimestre de 2014, pues se creció a 1.8%, aseguró Guillermo Ortiz.

 

Sin embargo, reconoció que algunos indicadores económicos permiten anticipar que en este segundo trimestre ya se tocó un punto de inflexión y, además, en el propio banco se está viendo una reactivación del crédito.

 

“Todo esto nos lleva a pensar que la economía ya pasó la etapa de bajo crecimiento, que estamos empezando a crecer, y a pesar de que Banorte redujo su estimación para el año, a 2.7%, simplemente por cuestión aritmética, esto implica un crecimiento importante en el segundo semestre”.

 

¿Podemos ser optimistas cuando en el primer año de gobierno crecimos 1.1% y para 2014 ha ido hacia la baja, para permanecer en alrededor de 3%? ¿Cuál es la expectativa que tiene?

 

El año pasado fue complicado para la economía mundial, ante los temores de una reducción del estímulo monetario en Estados Unidos.

 

Tuvimos épocas de gran volatilidad en los mercados, Europa estuvo la primera parte del año en recesión, se redujeron las estimaciones constantemente del crecimiento de los países emergentes.

 

Fue un año complicado, particularmente porque la debilidad de la economía estadounidense en la primera parte del año tuvo un impacto importante en México.

 

También hubo en la primera parte del año un retraso en la ejecución del gasto público y otro elemento importante fue el cambio de base del Inegi.

 

La base para el cálculo del PIB que teníamos era a 2003, y la revisaron a 2008, que fue un año atípico, el año de la crisis.

 

Según nuestros economistas el puro cambio de base representó como medio punto de crecimiento. Esos fueron los distintos factores que explican la debilidad económica del año pasado.

 

El viernes se publicó el PIB con un crecimiento anual sea cercano a 2%, pero hay que ajustarlo por el tema de la Semana Santa. Va a ser un crecimiento anual todavía más bajo, y trimestre contra trimestre (será) un crecimiento pequeño, no fue un buen primer trimestre.

 

Sin embargo, vemos en este segundo trimestre un punto de inflexión en los últimos datos de comercio exterior, de producción industrial, de consumo, por ejemplo. Además, en el propio banco estamos viendo una reactivación del crédito hacia el mes de abril. Todo esto nos lleva a pensar que la economía ya pasó la etapa de bajo crecimiento, que estamos empezando a crecer, y a pesar de que Banorte redujo la estimación a 2.7% para 2014, fuimos de los primeros que lo hicimos simplemente por cuestión aritmética, esto implica un crecimiento importante en el segundo semestre. Para que nos dé el número que acabo de mencionar la economía debería estar creciendo en el segundo semestre entre 3.5% y 4%.

 

No es que el año vaya mal. Sí tuvimos un año débil, lo mismo ocurrió en Estados Unidos, durante el primer trimestre el crecimiento fue muy bajo, van a revisar las cifras y seguramente van a tener un crecimiento negativo. Pero bueno, también en EU estamos viendo que los distintos indicadores muestran una recuperación.

 

¿Tomando en cuenta el 1.1% del año pasado y la expectativa que tiene Banorte para este año de 2.7%. ¿Para los dos primeros años de gobierno es adecuado crecer a este ritmo?

Obviamente no. Como lo ha mencionado el secretario de Hacienda (Luis Videgaray): necesitamos un crecimiento sustancialmente mayor al promedio de los últimos 20 años, que ha estado alrededor de 2.3%. En Banorte estamos optimistas por el tema de las reformas, el gasto o el programa de inversión, etcétera; para 2015 quizá somos la institución que tiene el pronóstico más optimista, estamos en 5%, ya que prevemos una aceleración importante.

 

¿Esto a raíz de las reformas?

 

Obviamente esto tiene que ver con la recuperación de la economía mundial, con las reformas y con el programa de inversión pública, aquí el tema es ejecución.

 

En cuanto a la reforma, ¿qué tan importante es una buena ley secundaria y su implementación?

 

La legislación secundaria y posteriormente la implementación de la misma son fundamentales. En la parte energética, que es quizá la reforma que puede dar los resultados más importantes en el corto plazo, lo que entendemos es que la iniciativa del Ejecutivo se apega al espíritu del texto constitucional y tiene elementos justamente para detonar la

inversión.

 

Días atrás usted mencionó que en el caso de la Reforma Hacendaria se había añadido incertidumbre, pues estaba afectando el crecimiento que tenía la economía y también el motor interno, ¿cree que esto va a seguir?

 

Creo que este efecto ya se absorbió en el primer trimestre, porque las empresas tenían que escoger el régimen fiscal en marzo, distintos aspectos de la ley. Obviamente el alza de impuestos, el IVA en frontera, tuvieron su impacto en el primer trimestre, pero esto ya se absorbió. Estimo que esto ya se haya absorbido durante el primer trimestre.

 

¿Fue adecuado mantener el compromiso de no cambiar esta reforma de aquí hasta el final del sexenio?

 

Creo que esto se hizo para dar mayor certidumbre a los empresarios, y se pudiera planear, para que el tema de posibles cambios fiscales no afectara los planes de inversión.

 

En cuanto al gasto, ¿cree que se debe utilizar algún otro motor de crecimiento?

 

Hay dos temas fundamentales: Uno es el gasto social, ese trae su dinámica, y hay una serie de iniciativas para fortalecer el gasto social; el otro es la parte de inversión pública. Si se toman las cifras que se dieron en el Programa Nacional de Infraestructura, más los proyectos que ya están en marcha, como es la construcción del aeropuerto, es probable que hacia finales de la administración la inversión pública asociada a la inversión privada -inducida por esta inversión pública- pueda duplicarse en relación con el PIB de los niveles actuales.

 

¿Usted cómo siente el clima político en nuestro país? Con el Pacto que se tiene, “a ratos sí, a ratos no”, con algunas fuerzas políticas que se están sumando para sacar adelante las reformas?.

 

Creo que lo que se ha hecho es realmente notable. Hemos pasado de más de una década de descensos, a lograr consensos fundamentales que se reflejaron en las reformas. Ha habido un proceso político constructivo en el país, como no lo hemos visto en mucho tiempo.

 

Obviamente siempre hay temas políticos, acaba de pasar la elección del PAN, tenemos que entender que el Congreso además tiene que procesar todo esto, pero yo siento que el entorno político es propicio.

 

En el caso de Banorte, ¿qué oportunidades se le van a abrir en el sector energético con la reforma?

 

Estamos haciendo un fondo de energía e infraestructura que debemos concretar en los próximos meses. Esperamos que sea el primero de varios con los que Banorte participe en el financiamiento. Los fondos tendrán su propio capital, la idea es que el banco entre con financiamiento y los fondos con capital.

 

¿Tiene una suma aproximada de cuánto será?

 

El primer fondo que pensamos levantar es de 500 millones de dólares. Dado el tamaño del Programa Nacional de Infraestructura, si hacemos las cosas bien y tenemos buenos proyectos que sean productivos, el financiamiento no será problema.

 

¿En la parte de infraestructura en qué proyectos participarán?

 

Hemos participado en el financiamiento de una serie de proyectos de energía. Por el lado del fondo vamos a ver proyectos de petróleo, gas, electricidad y más adelante, si hay algún proyecto en petroquímica, lo consideraremos. En la parte de infraestructura hay un campo muy amplio: Carreteras, hospitales, etcétera.

 

El costo para el país es de 15 mil millones de dólares y 160 mil empleos formales, una mala noticia para una sociedad que durante 2013 enfrentó un estancamiento económico y un aumento en la precariedad laboral.

 

Mi correo: cartelera1997@yahoo.com.mx


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