DOS SONETOS TARDES

 

Bajo tardes de miel sobre el gris de la vida

Caminando hacia el sol entre calles de lodo

Hasta el frío pavimento del bulevar que ardía,

Fue el trajín memorable de mis primeros años

Todo el tiempo contigo tomándome la mano.

 

En mis calles de polvo, de veranos sin libros

Transcurrió la vejez de mi infancia perdida

En tardes de futbol que interrumpía el grito

“Se vienen a cenar o duermen calientitos

Con las nalgas ardientes y la panza vacía”

 

Las tardes que se esconden en la melancolía

Brotan desde mi pecho y estallan en el cielo

¿Quién pudiera tenerte, madre, en este tu día?

Y cantarte un poema y regalarte un beso.

 

            RECUERDO

 

En el silente mar de mis angustias

eres la ola que rompe en mi pecho

y grita olvido.

Me desconozco, desde esta mañana

Soy un laberinto en mi propio laberinto,

No me encuentro salida.

Estos golpes en el pecho no son mi corazón

no sé si es esta ola derramada

agolpándose en mis ojos aterrados.

 

Cuando caiga la noche,

a golpe de marea

volveré a lo profundo del silencio

tal vez, madre, a sollozarte en sueños

o tal vez a dormir en tu recuerdo.

 

 

 


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