HERENCIA

JOÉL ZÚÑIGA CASTILLO

 

Para mis hijos: Pável y Joel Alejandro

 

Quien quiera ser águila, que se eleve al infinito, y quien quiera ser gusano, que se arrastre, pero eso sí, que no proteste cuando le pisen”                                                                                                                                                                                                                          

León Felipe Camino.

 

Para no caer involuntariamente en el riesgo de darles un trato desigual, siendo que ambos merecen igual trato para mí y mamá; queremos externarles nuestro hondo e ilimitado sentir hacia ustedes que, como siempre lo hemos dicho, son las mejores y más valiosas joyas que tenemos; sabemos de antemano que la vida es difícil, y más complicada nos resultará, si no somos disciplinados en todos los sentidos, si no somos organizados con nuestro tiempo, nuestros quehaceres diarios y nuestro comportamiento para con los demás.

Por lo cual nos permitimos dejarles algunos consejos; sugerencias y recomendaciones prácticas, esperando que les sean útiles en su vida:

-Respeten a todos, sin importar su edad, sexo, educación o posición económica.

– Sean sinceros ante todo y ante todos; y cuando saluden vean a los ojos, como muestra de seguridad en nosotros mismos y de apertura cordial a quienes saludamos y nos saludan.

– Nunca permitan que los hagan sus amigos para aprovecharse o beneficiarse de la nobleza de ustedes, ni ustedes hagan amigos con ese fin. La amistad por interés no es tal.

– Hagan amigos que sean acordes a sus ideas y a personas de nobles pensamientos, sin tomar en cuenta su posición social.

– Lean y estudien mucho, para que disfruten y aprendan mucho; el hombre se perfecciona y humaniza entre más sepa y obras buenas haga para los demás; cultivarnos es acercarnos a Dios.

– Sean serviciales pero no serviles o sumisos, y vivan con dignidad siempre, que nadie tenga que reclamarles, ni recriminarles algo, lo cual se logra realizando acciones positivas y hechos que no nos avergüencen.

– No mientan, pues esto conlleva problemas y desprestigio personal.

– No hablen mucho, es mejor actuar, el mejor y más elocuente discurso que existe es nuestra conducta. De poco sirve el saber sin el hacer.

– No se callen ante una injusticia, ni duden en defenderse o defender a los demás, cuando les asista la razón. “No hay que temer a nada ni a nadie”, decía Gandhi.

– Luchen por lograr sus objetivos y metas que se vayan fijando a través de sus vidas, sin importar el sacrificio que esto represente.

– Jamás duden de los verdaderos amigos, es una ofensa y es, además, dañar el máximo y sublime símbolo que posee la humanidad.

– Para tener cabida en cualquier lugar que se presenten, sean invariablemente honrados, puntuales, honestos, trabajadores, respetuosos y responsables. No se arrepentirán, se los aseguro.

– Si los demás son desordenados, que ellos lo sean, no ustedes. La disciplina en todos los sentidos, es fundamental para lograr los objetivos.

– Sean personas activas, pero no altivas y soberbias. La sencillez es lo más elegante y lo más aceptado que existe en la tierra.

– Ante cualquier problema o versión controvertida, no prejuzguen, traten primero de conocer a fondo la realidad del asunto, apoyados en varias fuentes, y después emitan su juicio razonado.

– No maltraten a sus esposas porque entre regaño y ofensa, se va alejando y minando el amor que los une.

– El matrimonio debe ser verdadero y duradero, debe ser para los esposos, la dedicación total, de la persona total, para una vida total. Amor, respeto, tolerancia, comunicación y confianza, son valores que deben imperar para que la relación conyugal sea prolongada, de preferencia: “hasta que la muerte los separe”.

– Traten de ser los mejores en lo que a ustedes les agrade, sin hacer trampa nunca a nadie. No olviden que el mejor triunfo es el reconocimiento de los demás. Muchas de las veces perdiendo se gana y ganando se pierde.

-Sepan ubicarse, hacer en cada momento lo que en cada momento es necesario. En ocasiones no se logra ningún mérito, aun cuando se gana.

– Aprendan a leer en los ojos, actitudes, voz y movimientos corporales, para saber si los demás dicen verdades o mentiras.

– Cultiven y practiquen el buen humor, y les traerá salud, y placenteros momentos en sus vidas.

– Cuiden su aseo y apariencia personal, para que se sientan cómodos, y presenten una imagen agradable a los demás. Hay que ser, y también parecer.

-Admitan cuando se equivoquen, acepten con resignación la derrota cuando se presente pero que ésta sirva de acicate para reponerse, corregir y seguir adelante. Decía Charles Dickens que: “Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”.

– Presentado el momento, reconozcan la victoria ajena y feliciten con sinceridad al triunfador. No es vergüenza perder. No siempre es posible triunfar, pero hagan siempre su mejor esfuerzo.

– Trabajen, diviértanse sanamente y ahorren en lo posible, el dinero no lo es todo, pero si resuelve muchos problemas. Es pobre aquel que lo único que tiene es dinero. Sólo lo barato se compra con dinero. Lo valioso es gratuito. Afirmaba Diógenes que: “Rico no es el que tiene más, sino el que menos necesita”.

– No derrochen, ni adquieran mercancías innecesarias o superfluas, esto que tiran hoy mañana les hará falta a ustedes y a sus descendientes. En la medida y cuando les sea posible, ayuden a quienes lo necesitan aun cuando no se los pidan.

– Hagan amigos, y una vez que los tengan cultívenlos con sus actos y detalles durante toda la vida. La amistad segura, se demuestra en los momentos inseguros.

– No se burlen de los demás por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia. No conduce a nada; sólo se gana el desprecio del ofendido(a) y de los demás.

– Afíliense a algún partido político, a sociedades, clubes, asociaciones culturales y/o mutualistas, se es más fuerte en grupo que solo, luchen organizadamente. La fuerza radica en la claridad de las ideas, la contundencia de los argumentos y la unidad bien dirigida. “A los pobres objetivamente nos unen las necesidades, subjetivamente nos deben unir los ideales”.

– En las tareas a cumplir, clasifíquenlas por orden de importancia y urgencia para ejecutarlas.

– Sean y decidan por ustedes mismos, no se dejen engañar ni convencer por personas nocivas, dañinas o corruptas. Vivir en paz consigo mismo, con los demás, con el gran creador; es lo mejor. No les presten atención a los tontos, porque corren el riesgo de contagiarse, aparte de engrandecerlos.

– Sean prácticos, claros, directos y decididos en sus tratos, acciones y expresiones. Deben actuar sin ambigüedad, ni tibiezas.

– Practiquen el ejercicio corporal, fórmense el hábito de una buena alimentación. Lo que sale de nosotros, nos hace grandes o pequeños en espíritu y calidad humana, (por eso debemos cuidar nuestras palabras); mas lo que ingerimos, nos hace sanos o enfermizos, de nosotros depende una u otra cosa.

-Crean en Dios aunque no pertenezcan a ninguna religión; las religiones existen, pero quien decide es Dios.

– No se dejen arrastrar ni perder en los vicios, porque éstos merman su salud y economía; demeritan y denigran a sus personas, además de que roban su tiempo, que debe ser muy valioso, cuando bien se emplea.

– No deben creerse más que los demás, ni ser altaneros o groseros. La vanidad carece de valor y de peso.

– Tomen muy en cuenta que todos los errores se pagan de una u otra manera, por lo cual traten por todos los medios de evitarlos, pues estos siempre perjudican.

– Cuando tengan a sus hijos. Ámenlos, acarícienlos, compréndanlos, escúchenlos, respétenlos, atiéndanlos, protéjanlos, apóyenlos y corríjanlos con cariño. Instrúyanlos y edúquenlos con valores éticos. Porque de nada sirve tener riquezas y conocimientos, si carecemos de lo que realmente le da valor, sustento y esencia al ser humano: dignidad, que significa   respetarse a sí mismos y a los demás; libre albedrío, que es la autonomía y libertad para elegir en todos los aspectos; conciencia, que es actuar honestamente ante la presencia de otros, y aun cuando se esté solo.

– No olviden realizar cotidianamente cinco tareas básicas, que son: aseo Personal, actividades académicas (leer, estudiar, hacer tareas, informarse, etc.), recreación, deporte y realizar algo en bien de la casa.

– No deben perderse ni entretenerse en pequeñeces, en asuntos frívolos y carentes de importancia. Lo trascendental es lo que importa. Atiendan lo urgente, sin olvidar lo que más vale e importa.

– Discutan, debatan, defiendan si es necesario con argumentos válidos sus opiniones, pero no peleen a golpes entre sí, ni con las demás personas, porque hacerlo, es una bajeza.

– Por último, les sugerimos que: más que oír, escuchen; más que mirar, observen; más que leer, estudien; más que trabajar, sean creativos y háganlo con amor; más que gozar, disfruten; más que dormir, descansen; más que regañar, orienten; más que ordenar, sugieran; más que enseñar, eduquen. Memoricen, pero sobre todo analicen, reflexionen, comparen y emitan juicios razonables. La felicidad, que es el fin último del ser humano se encuentra en nosotros mismos y también en los demás, sólo hay que buscarla y encontrarla. ¡Sean felices, ustedes lo merecen. Sean grandes,…ustedes pueden!

Saludos cariñosos, constantes y permanentes de sus padres que los aman.

 

 

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