¡¡LES PONGO LAS CRUCES!!

 

(Así se dice cuando levantamos los brazos al cielo y cruzamos los dedos para alejar un mal espíritu)

(Mi papa y el Padre Ernesto Tovar)

 

José Manuel Izaguirre

 

Ya les conté que mi papa era Delegado Municipal. Por esos tiempos llegó al Limón un joven sacerdote católico; el Padre Ernesto Tovar. Se hicieron muy amigos, pues eran igual, siempre andaban resolviendo los problemas de la gente pobre del Limón. Digamos que eran cómplices en la ejecución de buenas obras.

Como yo era Gerente de la Coca mi padre se apoyaba mucho en mí para lograr recursos para varios asuntos del Limón. No había semana que mi papa y el Padre Ernesto no fueran a mi oficina con un tema diferente. Que faltaba madera, que faltaba pintura, que un tubo, etc., etc. Nunca se iban con las manos vacías. (El Padre Ernesto Tovar, sigue siendo mi amigo).

Mi hijo Junior tenía alrededor de 12 o 13 años y al igual que mi papa y el padre iba todos los días a mi oficina pues vivíamos muy cerca. Junior se metía a mi oficina y como siempre los cajones estaban abiertos, se llevaba plumas, llaveros, lápices, clips, etc., etc., es decir, lo que se le ponía enfrente.

Cierto día llegaron mi papa y el Padre Ernesto a mi oficina. Por cierto desde que llegaba a la recepción mi papa anunciaba su presencia con un grito que ya todos conocían: “Perro, perro, ¿estás en tu oficina? Y entraba. Lo hice pasar, Minerva o Adriana o quien estuviera cerca les servía café, platicábamos y después venía la petición. En una pausa dije: “Fíjese Padre, hay tres gentes que cuanto los veo les pongo las cruces, uno es Junior, siempre viene y vacía los cajones del escritorio, otro es mi papa, ¿Y el otro? Pregunta el padre riendo. Y el otro es usted Padre. Ah como “chingan” y soltaron la carcajada. Sabía que siempre obtenía lo que buscaban. Me gustaba mucho que fueran a mi oficina. Eran momentos de mucha alegría. A ellos les gustaba mucho platicar con Juan Zúñiga y con el Médico Rodríguez y éstos casi siempre llegaban al lugar de la plática.

Mi papa y el Padre Ernesto juntos eran dinamita.

Les entrego un abrazo con todo mi corazón.


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