MACHISMO Y FEMINISMO

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ALICIA CABALLERO GALINDO

 

Las mujeres carecen de alma”

Sócrates.

La primera igualdad es la equidad”

Víctor Hugo.

“Las niñas sufren toda la vida el trauma de la envidia del pene tras descubrir que están anatómicamente incompletas”

Sigmund Freud.

“Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie”

Emily Dickinson Poeta estadounidense.

“La libertad no se puede lograr a menos que las mujeres se hayan emancipado de todas las formas de opresión”

Nelson Mandela.

“No tengo días malos porque no soy una mujer. No quiero ofender a nadie”

Vladimir Putin.

“Donde hay más mujeres en el poder, hay más igualdad en derechos”

José Luis Rodríguez Zapatero

 

Hace algunos días una amiga comentó en Facebook:

“¡Qué triste! Fui a una juguetería buscando algo atractivo para mi niña y me sorprendí reflexionando en lo que observé: para para los niños había pistolas, caballos, disfraces de todo tipo, armas fantásticas que hasta parecían reales, un sinnúmero de juegos electrónicos para todas las edades, y más, rompecabezas, juegos de armar, pistas de carritos e infinidad de juguetes de control remoto. Para las niñas, estufitas, muñecas que lloran y hacen pipí hornos miniatura, variedad de Barbies, estuches de maquillaje, casitas de muñecas y más muñecas que se pintan, se visten, se bañan”. En resumidas cuentas, mensajes subliminales. Reflejo de nuestra sociedad actual que, por más intenciones aparentes, no deja de ser machista.

Entre los juguetes de niñas no hay maletines de doctor, pinceles y paletas de pintor, calculadoras, libros, juegos de química, computadoras, instrumentos musicales y otros tipos de juguetes, esos serán selección de padres visionarios que reflexionan; también los hay, pero son la minoría.

Ciertamente, todo está preparado para que la mujer “continúe sirviendo al hombre” de alguna manera y lo peor es que el machismo y la degradación del valor de la mujer, es fomentado, por desgracia, en el hogar, primeramente. Después de comer, la mamá y las hijas recogen la mesa cuando no hay personal de servicio doméstico. La madre pide a las hijas que le ayuden a arreglar la casa, los varones son eximidos de estos deberes. Lo grave del problema es que después las mujeres se quejan de la desigualdad de sexos y son mujeres quienes inconscientemente, fomentan el machismo. No me incluyo porque siempre he creído en la equidad de actividades domésticas y he tratado de practicarlas en mi hogar.”

Ordinariamente, no me gusta apoyarme en frases ajenas para sustentar mis pensamientos, pero en este caso me parece interesante la idea; siempre ha existido el feminismo y el machismo en mayor o menor grado si observan los nombres de los autores de ellas y su época.

El trato que recibe la mujer sigue siendo el mismo, sobre todo en los países latinos y la lucha continúa; lo primero que el varón dice a la “dama” objeto de sus amores y que se siente soñado es: “Te amo, eres mía” los esposos, se refieren a su consorte como “mi vieja”, “mi mujer” desde que se casan o se comprometen de alguna manera, son la minoría los que dicen “mi esposa” “mi compañera” hablan con un sentido de propiedad que no debiera de existir porque las mujeres no somos muebles ni objetos ni animales que se puedan poseer, no pertenecemos a ¡NADIE! Caminamos al lado de los esposos o parejas, ¡Nunca atrás! Es más fácil que una mujer con hijos sea autosuficiente, los hombres con hijos se arriman a su mamá, buscan esposa lo más rápido que pueden o contratan a alguien que cuide de los hijos. Son contados los varones que se quedan con sus hijos solos.

En los trabajos remunerados, la mujer recibe menos salario que un hombre sólo por ser mujer, aún persiste en nuestra sociedad ese estigma. Y siempre ha existido la misoginia en mayor o menor grado.

Contrarrestando el machismo, está el feminismo; mujeres que se consideran superiores al hombre y pretenden un reconocimiento y respeto a tal forma de pensamiento. Ésta, también es una postura errónea: hombre y mujer en tiempos actuales somos una unidad indivisible y necesaria sin considerar superioridad ni inferioridad de ninguno de los sexos; hemos sido, somos y seremos siempre una unidad indivisible y necesaria sin superioridad ni inferioridad de nadie.

Lo que sí se torna necesario, es tener conciencia de esta cuestión y educar a los niños y jóvenes en los hogares y las escuelas, para entender y practicar esta igualdad; ningún varón perderá su virilidad porque cambie un pañal, vaya al “súper” con su hijo o apoye a su esposa con las tareas domésticas. De hecho, indistintamente del sexo, si un cónyuge tiene trabajo y otro no, uno se va a ganar dinero y el otro apoya en el hogar. ¡No pasa nada!

Para lograr ese equilibrio, es necesario educar en esa dinámica a los hijos y que las mujeres se revaloren. Defiendan su derecho a ser independientes y eleven su autoestima. Es importante entender, que los derechos, conllevan obligaciones; para poder ejercerlos es indispensable estudiar, prepararse, y poseer una alta autoestima fundamentada en un desempeño como ser humano, honesto, justo y equilibrado.

Les comparto un poema al respecto que pertenece a la colección Persiguiendo sueños, recientemente presentada en La Pinacoteca de esta ciudad.

 

NO NACÍ PARA SER…

 

No nací para ser

“esa” que espera entre las sombras

el momento de robarle a la vida

un instante de gloria

entre unos brazos.

Ni nací para ser una más

en esa lista de besos repartidos

de momentos que se disuelven

con la música de voces nuevas.

En verdad, no nací para ver

a través de otra mirada

o vivir atada al carrusel de otra feria

que no es la mía.

Extraño es mi pensamiento

porque quien dice amar

busca inconsciente

las férreas cadenas

que atrapan a quien las pone

y quien las acepta

cubiertas de promesas huecas,

engarzadas de flores y sonrisas

pintadas de besos y juramentos

cubiertas del dulce néctar

de la sublimidad

al final de cuentas, siguen siendo eso

cadenas que atan.

No nací para ser

ni joya que se resguarda

como un tesoro divino

ni lazarillo, ni vientre fértil,

ni servidora fiel

ni eterna custodia

de los hijos y los bienes.

No nací para ser

ni superior ni inferior,

ni ser una sola letra de otra historia

ni fuente de agua que se visita

sólo cuando la sed aprieta.

No nací para ser

ni verdugo ni mártir

ni juez que condena

ni convicto ni culpable

No soy ese amor que se busca

sólo cuando la carne llama

para llenar espacios vacíos

o satisfacer vanidades mundanas.

Soy amor de todo o nada

Soy amor de ahora o… nunca

soy amor que cala el alma

y graba en el propio ser una historia

única e irrepetible sin principio ni final

ni título de posesión.

¡No! Yo nací para ser ¡YO MISMA!

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