MIS COMENTARIOS

 

José Manuel Izaguirre

¡¡GENTE, GENTE, GENTE!!
(Presencia, cercanía, contacto)
(Cosas de Liderazgo)

“EN LOS NEGOCIOS, TODO COMIENZA Y TERMINA CON LA GENTE”
Jesús Raúl Altamirano Salazar

Lo aprendí rápido. Me gustaba estar en contacto con la gente. Por ello, procuraba acercarme a todos, incluyendo los que estaban más lejos de mi. Esta cercanía nos permitía que el adoctrinamiento acerca de nuestra cultura empresarial se fuera arraigando paulatinamente.

La gente nos tomaba confianza para plantearnos situaciones que sin esta cercanía no era posible que lo hicieran. Temas de clientes, de camiones de publicidad, de refrigeración, etc., eran comunicados y resueltos con más efectividad.

Pero platicábamos de todo tipo de temas, muchos de ellos familiares. La gente sentía que se le escuchaba con interés de ayudarlos a resolver problemas relacionados con la familia. Un hijo que necesitaba de alguna gestión en Mante, Victoria o Tampico, un tema de enfermedad de algún familiar o incluso algún préstamo en efectivo que requería rápida solución eran abordados con mucha confianza.

El acercamiento generaba un ambiente de trabajo de mucha camaradería. No se espantaban con nuestra llegada por el contrario, la gente se ponía contenta.

Me acuerdo: Cuando estábamos en Mante, visitábamos muy frecuentemente la sucursal de Ciudad del Maíz. En mi época en Poza Rica, las visitas frecuentes eran a Papantla. Cuando dirigí Tampico, los recorridos eran más largos, Pánuco, Ébano, El Higo. Luego en La Pureza, Poza Rica, Tuxpan, Valles y Victoria eran visitados cada semana. Allá en Victoria, Abasolo, Soto La Marina, Jaumave, Bustamante y San Fernando estaban en la agenda semanal de visitas.

Los fines de año, cuando venían las fiestas navideñas, era un problema organizar la agenda, pues todos querían que estuviésemos con ellos. Algo importante; en ninguna fiesta se permitían las bebidas alcohólicas y la diversión brotaba a raudales.

En todos estos recorridos siempre había, ya fuera, desayuno, almuerzo o comida. Las primeras veces, el recorrido lo hacía yo solo con alguien que me acompañaba, pero las siguientes, al darse cuenta que además de trabajar nos divertíamos, la caravana de acompañamiento se hacía numerosa. El que quería iba. El trabajo siempre salía a tiempo y la productividad siempre crecía.

Por supuesto que el contacto con la gente de las plantas “madre” era excepcionalmente cercano. Todos tenían oportunidad de preguntar o plantear algo. Siempre eran escuchados.

Extraño muchos estos días.

Un abrazo para todos mis amigos de FACE.

 

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