OPINION DE UN AGRÓNOMO

 

Por J. Ernesto Cervantes M.

 

(FRIJOL EL COMPLEMENTO ALIMENTICIO]

Nuestra cultura alimenticia es ligada a esta leguminosa como principal alimento junto con el maíz, la calabaza y el chile.

La dieta básica del mexicano es principalmente a base del consumo de maíz y frijol. Dicha dieta ha prevalecido durante siglos dado su valor nutritivo ya que ambos proporcionan los aminoácidos esenciales para conformar la proteína básica que la dieta de monogástricos como el hombre requiere. El frijol es rico en Lisina y triptófano dos aminoácidos esenciales que el maíz no proporciona o es deficiente, entonces estos dos granos básicos se complementan. Ambos se cultivan desde tiempos precolombinos ya sea en forma individual o asociado, es decir en parcelas conteniendo plantas a la vez de maíz y frijol, además de calabaza.

Pertenece a la familia de las leguminosas junto con el chícharo, el haba, la soya, el mezquite y  huizaches. Lo que conocemos como frijol es la semilla que se extrae de la vaina ya madura, pues la vaina tierna se llama ejote y normalmente se utiliza como verdura y guarnición. El frijol fue originado presumiblemente en cualesquiera de dos regiones del continente americano; una en la región Andina del cono sur y la otra en Mesoamérica, particularmente en el sur de México, aunque también se ha hecho evidente que Tamaulipas en la parte sur-sureste se han encontrado restos muy antiguos (AC) de frijol ya cultivado. Esto resulta lógico ya que nuestra cultura alimenticia es ligada a esta leguminosa como principal alimento junto con el maíz, la calabaza y el chile.

Existen cinco diferentes especies de frijol del género Phaseolus, pero el que consumimos es de la especie vulgaris (P. vulgaris L.). Dentro de ésta hay  cinco diferentes tipos de frijol producido en el país que se caracterizan y diferencian por su tamaño, forma y color, y por la región donde se consumen. El frijol “peruano” o azufrado” se consume en la región del noroeste; el “bayo o flor de mayo” en el centro del país; el “pinto” en el norte y el “negro” en el sur y sureste que incluye los municipios del sur de Tamaulipas.

En el país se siembran mas de un millón 300 mil hectáreas, y el principal estado productor es Zacatecas con mas 500 mil hectáreas; le siguen en importancia Chiapas, Sinaloa, Durango, Nayarit y San Luis Potosí, cubriendo entre todos mas del 85% del área. La producción promedio nacional es alrededor de 700 kg/ha, lo cual es un rendimiento bajo debido a que la gran mayoría de su cultivo se realiza en condiciones de agricultura de subsistencia, es decir con nula aplicación de tecnología o baja aplicación de insumos; salvo en los estados de Sonora y Nayarit donde los rendimientos superan la tonelada pro hectárea.

México es el cuarto productor  de frijol a nivel mundial solo después de Brasil, India y Myanmar; sin embargo la producción nacional no es suficiente para cubrir la demanda interna razón por el cual deben de importarse anualmente mas de 250 mil toneladas.

El consumo de frijol es de gran beneficio para las familias mexicanas pero en ocasiones se ignoran los grandes beneficios que este alimento otorga a la salud, además de ser muy variado y económico. El frijol contiene antioxidantes y son una valiosa fuente de fibra, proteínas, hierro, vitamina B, potasio, magnesio, zinc y cobre entre otros. Comerlos regularmente puede reducir las posibilidades de complicaciones cardiovasculares, cáncer colon-rectal, control de peso, diabetes, etc.  Aunque en algunas personas puede provocar gases, no es excusa para consumirlo por lo menos una vez a la semana.

Por su poco contenido glucémico los frijoles son un aliado para mantener los niveles de azúcar normales en el caso de diabéticos. Previene la anemia al contener alta cantidad de hierro, y según algunos estudios el consumo de grandes cantidades de frijol ayuda a mejorar el humor y disminuir posibilidades de depresión, calambres, reduciendo además el riesgo de osteoartritis en rodillas y manos.

El frijol es pues alimento nutritivo que no debe faltar en la mesa del mexicano ya que se puede consumir cocidos, fritos o mezclados con maíz u otras especies; sin embargo, su consumo ha disminuido al pasar de 20 kg por persona hace unas cuatro décadas, a la mitad en épocas actuales siendo sustituido por las carnes de pollo, cerdo y res. Esto ha sido un fenómeno importante que ha influido en aumento en los problemas gastrointestinales, de nutrición y salud en general.

Estimados lectores en el próximo relato trataremos lo relacionado con el trigo. Muchas gracias!

 

 

 

Fig 1. El frijol se siembra solo o en asociación con maíz en surcos alternados.

 

Figura 2. Hay varios tipos de frijol que se diferencian por su color. Forma y tamaño. Uno de ellos es el “pinto” que es consumido principalmente en el norte del país.

 

 

Fig. 3 El frijol negro se consume en el sur sureste del país que incluye el sur de Tamaulipas. Su consuno es muy variado ya sea en caldo, fritos y en combinación con otros alimentos.

 

 

 

 

 

 

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