OPINION DE UN AGRÓNOMO

Por J. Ernesto Cervantes M.

 

(EL DOCTORADO Y LAS ESTANCIAS EN EL EXTRANJERO)

Terminada la maestría en 1986, el siguiente paso era reintegrarme a mi trabajo en Ébano SLP donde se continuaba la investigación con trigo; sin embargo, yo no deseaba continuar en esa localidad, pese a que mi línea de investigación desde 1977 había sido con este cereal, el cual me sirvió de tema de tesis tanto de Licenciatura como de maestría.

Deseaba trabajar en Tamaulipas donde soy originario y además ahí me había iniciado como profesionista, así que me las arreglé para convencer a quien en ese entonces fungía como jefe del campo experimental del INIFAP en Cuauhtemoc, Mpio. de Altamira, Tam.,  el MC Octavio Pozo (QEPD) para que promoviera mi movilización, y fue así como logre el traslado. Me iniciaría trabajando en soya, específicamente usando técnicas modernas de mejoramiento genético.

Cabe mencionar que en mis inicios deseaba trabajar investigando en cultivos hortícolas, específicamente chile, tomate y cebolla ya que mi padre los cultivaba desde muchos años atrás, en los cuales yo también había convivido en su producción desde temprana edad; sin embargo, nunca logré esa oportunidad (no me siento frustrado) y no tuve más que optar por lo que el destino me iba abriendo paso.

Pues bien me inicié como mejorador de soya el cual consideraba muy importante para continuar con mi carrera y también porque es un cultivo muy trascendente en el sur de Tamaulipas. Así pasaron ocho años con más pena que gloria, pues aunque publique un par de artículos en revista indexada, no logré el éxito esperado. Al mismo tiempo, me dedique a la producción de esta oleaginosa en forma particular llegando a sembrar hasta 100 hectáreas, pero no pude continuar años mas tarde con esa actividad debido a problemas de rentabilidad.

El tiempo trascurría y yo no lograba el siguiente propósito que era estudiar el doctorado. Escribí algunas cartas (no había internet) a varias universidades de extranjero, entre ellas a la universidad estatal de Iowa y a Carolina del Norte, así como a Nuevo México las Cruces y Purdue en Indiana todas ellas en USA. En Iowa el Dr. W. Fehr famoso mejorador de soya me contesto en una carta no disponía de tiempo para estudiantes de doctoarado, pero me recomendó con la Dra. Silvia Siazo, quien me hizo un programa de estudios que incluía estancias alternadas en Ames, Iowa y en Mayagüez Puerto rico para llevar a cabo mi investigación de tesis, lo cual sonaba fantástico.

El principal problema era el inglés que no lo había aprendido bien a pasar de varios cursos tomados en forma particular, ya que debería registrar al menos 550 punto de TOEFL requisitos por las universidades para aceptarme y del CONACYT para otorgarme la beca. No lo logré inmediatamente y el sueño del doctorado en el extranjero se esfumo en poco tiempo. Ya en 1995 hubo la oportunidad de estudiar el doctorado pero en México, así que inicie tramites y para enero de ese año ya estaba de nueva cuenta en el colegio de posgraduados iniciándolo. Esta vez ya no iría solo, pues mi esposa y mis dos hijos me acompañaban quienes serían un gran aliciente para enfrentar retos y lograr el propósito.

La adaptación no era problema dado que conocía el ambiente y los profesores. Inicie el programa doctoral llevando cursos un poco complicados como Bioquímica, Genética molecular, Fisiología avanzada, Genotecnia, Ingles y programación de paquetes estadísticos, entre otros. Nada fácil el programa, el cual incluía además la investigación de tesis que según mi deseo debería ser con soya. No se logró esto último, y al paso de las semanas me vi involucrado con maíz como tema principal. De nueva cuenta el Dr. Molina quien había sido mi asesor principal de maestría al frente del comité y otros profesores que incluía a la Dra., Dominique Louette de origen Francés quien gestionó el financiamiento de la mayor parte de la investigación.

Debo mencionar que nunca antes de 1995 quise trabajar en maíz, pero el destino me había jugado otra sorpresa, la cual tuve que aceptar puesto que fue un año difícil de presupuestos y se manejaba pocos recursos en las instituciones de investigación del gobierno federal. Asi que o lo tomaba o me resignaba a mi suerte mas delante. Lleve a cabo un trabajo sobre flujo genético entre razas de maíz que incluía estudios en el sur de Jalisco, Iguala Gro., Zacatepec Morelos y Chapingo México: en este último un trabajo de laboratorio enorme, que me hizo perder peso corporal de la misma forma que cuando inicié la maestría. Pero me fue muy útil para entender y entrenarme en ingeniería genética que incluía la obtención de organismos genéticamente modificados (GMO´s) conocidos como transgénicos, que en ese entonces era la moda en investigación a nivel internacional.

Finalmente y pasando por muchos aspectos que implicó terminar los estudios tales como exámenes predoctorales escritos y orales, así como borradores de tesis y varios requisitos previos, presente en Noviembre de 1998 mi examen de grado con resultado positivo. Nuevamente, el Dr. Molina fue un gran apoyo, junto con otros maestros asi como el de mi familia a quienes les tengo una enorme gratitud por haber soportado la estancia de casi cuatro años, período en el cual hubo de todo; ratos alegres y emotivos conviviendo compañeros de estudios y sus familias de otras regiones, pero también mucha presión, momentos de apuro y compromiso.

Me reintegré nuevamente al trabajo y llegando me tenían una nueva sorpresa. Me encomendaban trabajar con cártamo, lo cual yo no deseaba pero acepté con la condición de que me autorizaran trabajar con maíz aunque fuera solo en un 10-15% del tiempo, el cual había tenido como tema de tesis doctoral. Los dos primeros años trabaje con mucho entusiasmo tratando de fortalecerme como investigador, los frutos no fueron inmediatos ya que generar productos de calidad implica llevar a cabo un proceso que puede tardar varios años.

Continuaba felizmente con mis actividades como investigador, pero conservaba una pequeña frustración de no haber estudiado en el extranjero, y pensaba que no descansaría hasta conseguirlo aunque no obtuviera mas títulos. Fue asi que comencé a tramitar una estancia posdoctoral, aprovechando que CONACYT disponía de recursos para otorgar una beca a recién doctorados, lo cual que era mi caso. Envié un correo electrónico al Dr. Arnel R. Hallauer de Iowa State University solicitando me aceptara en su grupo de trabajo por un año. El Dr. Hallauer era un prominente científico y el mas famoso y productivo mejorador de maíz a nivel mundial, entonces sería un verdadero privilegio que me aceptara. Mi suerte fue tan grande que él me aceptó y CONACYT me otorgo parte del financiamiento.

Estaba yo ante una gran oportunidad y lo importante era que no tenía el compromiso de llevar cursos y tener fuerte presión de presentar exámenes ni un inglés estricto. Debo mencionar que para obtener la autorización de mi institución, debí sortear un sinnúmero de obstáculos administartivos, convencer a autoridades, planteamientos de trabajo y beneficios a obtener etc.,  que a veces nos resulta casi imposible de lograr. En 2001-2002 fue mi estancia posdoctoral que trataba sobre mejoramiento genético de maíz y soya, la cual fue útil también para que mis dos hijos cursaran uno un año de primaria y el segundo de la secundaria, aprendieran un inglés casi perfecto, no asi mi caso que aunque mejoré en el idioma, no fue al nivel deseado.

En Mayo de 2002 termine mi estancia y un mes mas tarde el Dr. Hallauer se retiró de Iowa State University después de 45 años de servicio. Ya reinstalado después del posdoctorado continúe con mi trabajo sobre maíz en Altamira, y los frutos se fueron dando casi inmediatamente, ya que ingresé al sistema nacional de investigadores como resultado de obtener productos de calidad al interactuar con un grupo de maiceros de todo el país y algunos del extranjero.

Fue asi que continué con una carrera productiva llevando a cabo proyectos y publicaciones, con obtención de patentes y derechos de autor que me mantuvieron en buen nivel productivo; sin embargo, el destino me tenía una nueva sorpresa; había llegado la oportunidad de lograr un retiro voluntario de la institución que incluía pensión con jubilación, ya que para 2007 disponía de 32 años de servicio lo cual me daba el derecho. Sin pensarlo mucho, firme la solicitud y en 15 días llego mi liquidación, no lo podía creer. Me resistía a abandonar el trabajo y continué por inercia por tres meses mas sin goce de sueldo, pues me causaba una enorme nostalgia abandonar aquella institución que me había dado todo formándome como profesionista totalmente.

A partir de entonces inicie una nueva actividad como profesor de Genética y Producción de Cultivos aprovechando una vacante en la universidad autónoma de Tamaulipas en su campus de Mante. Sí.., estaba yo ante la realidad de ser profesor de la escuela que había sido mi alma mater. El INIFAP y la UAT en conjunto me han financiado varias estancias de investigación en el extranjero que me han permitido recorrer el mundo y visitar al menos un país de cada continente, que incluye a América del Norte y Sudamérica,

La última de ellas en 2016, la estancia sabática en la Universidad de Illinois participando en un proyecto de alta productividad de maíz y soya donde pretendíamos obtener 30 ton/ha de maíz y 8 ton/ha de soya. No alcanzamos la meta, pero si obtener al menos el 70% de esos rendimientos. En dicha estancia y asistiendo a una reunión de maíz en Urbana-Champaign Illinois donde se ubica la Universidad de Illinois, me encontré con una agradable sorpresa; el Dr. Hallauer, el profesor que 17 años atrás había sido anfitrión de mi estancia posdoctoral estaba ahí presente. Una vez que lo saludé me dijo continuaba trabajando en mejoramiento genético de maíz. Si pues, a sus 90 años de edad continuaba en actividad de campo, lo cual no queda mas que admirar esa actitud y tratar de seguir el ejemplo.

A partir de 2016 a la fecha continuo con proyectos de capacitación a nivel nacional sobre alto rendimiento de soya y maíz, tanto en forme particular como en convenio con el grupo INTAGRI. Espero continuar con esta actividad y posteriormente capitalizar la experiencia en la producción de videos y libros narrativos sobre agricultura, la actividad  que me apasiona y de la cual me divierto generando además ingresos, tratando además de ser útil en la mejora productiva del campo mexicano.

Estimados lectores con este escrito termino con mi trayectoria profesional, esperando no haber sido muy vanidoso y aburrido. El próximo artículo versará sobre el perfil del agrónomo actual, para posteriormente  abordar temas relativos a agricultura de interés general. Muchas gracias.

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