OPINION DE UN AGRÓNOMO

 

Por J. Ernesto Cervantes M.

 

(Ing. Agrónomo, profesión de oportunidades]

Le pregunte a mi alumno cual creía él que sería un buen salario para un agrónomo; cuestionamiento que le hice durante el examen para obtener grado de licenciatura en Agronomía Mante de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Pues bien, yo como el director de su tesis mi obligación era comprobar su aprendizaje y de paso hacerlo reaccionar sobre la importancia de su profesión por graduarse. Después de razonar un poco, titubeante se atrevió a contestar “creo que unos 15 mil pesos al mes”. En seguida le hice el siguiente comentario en la sala donde además se encontraba el comité integrado por dos profesores mas, familiares y amigos estudiantes del candidato, “ el salario de un buen agrónomo puede ser de 4 a 7 mil dólares mensuales”, y agregué, dependiendo de su experiencia, preparación y otros atributos. Todos los ahí presentes me dirigieron la mirada como insinuando que exageraba y que mi propuesta no tenía sustento, pero en seguida amplié el punto de vista para que mi idea fuera aceptada e impactar al estudiante a la superación profesional.

A grandes rasgos les mencioné que la experiencia adquirida como profesionista me ha permitido percatarme de que un buen agrónomo puede alcanzar esos salarios; aclarándoles además que me refería a agrónomos empleados de gobierno o de empresas privadas que pagan esos salarios, no de agrónomos empresarios o con puestos directivos de mandos medios quienes pueden alcanzar montos mas altos. Efectivamente, lo anterior es posible pero para alcanzar ese nivel salarial implica buena preparación académica (que incluye a maestría y doctorado, pero no necesariamente), dominio de inglés y manejo de información actualizada del ramo, manejo de software pertinente, buena actitud, compromiso de tiempo completo y profesionalismo.

Un ejemplo conocido por un servidor de lo que aquí menciono es el salario que se puede alcanzar como profesor investigador en Universidad Autónoma de Tamaulipas, institución donde soy agremiado. Un agrónomo de doctorado con 15 a 20 años de experiencia ahora tiene el potencial de obtener un sueldo promedio mensual de 5 mil dólares o sea unos 90 mil pesos (yo no los percibo, pero la oportunidad existe). En dicho monto se incluye salario según categoría y estímulos a la productividad (que hay varios en la universidad) para los cuales hay que cubrir requisitos y concursar para obtenerlos, principalmente en lo que se refiere a estímulos.

La profesión de agrónomo tiene muchas oportunidades de trabajo tanto en el sector privado como en el público. Es una profesión indispensable para la supervivencia humana, ya que se puede prescindir de algunas otras profesiones, pero no de la agronomía, porque de ésta se generan las tecnologías de alta productividad agrícola permitiendo obtener los alimentos directos e indirectos que la población humana demanda. Hoy en día el agrónomo actualizado tiene tantas o mas oportunidades de buenos salarios comparables al de las profesiones mas modernas por decir robótica, astronomía y aeronáutica, petroquímica, medicina, entre muchas otras; sin embargo requiere capacitación de nivel competitivo.

Hasta hace unos pocos años, la población citadina asociaba al agrónomo a la idea de una persona con una profesión ligada al campesinado de subsistencia y de bajos ingresos así como de bajo nivel educativo en los medios rurales. Es probable que muchos estudiantes se inscriben a la carrera de agronomía porque provienen de medios rurales y la visualizan como la última opción, desconociendo los verdaderos alcances de la profesión.

Echando un vistazo a las estadísticas mundiales de las últimos seis décadas sobre volúmenes de producción de los principales cultivos que generan la proteína y la grasa vegetal para alimentación humana y animal, como lo son el trigo, el arroz, maíz, sorgo y soya, encontramos que se ha triplicado su productividad por hectárea. Esto no es del todo obra de la suerte ni del clima y calidad del suelo destinado a producción agrícola, si no del trabajo de agrónomos y la aplicación de las ciencias agronómicas como parte fundamental de la mejora de los cultivos tanto en cantidad como de calidad.

Cabe mencionar que tuve la oportunidad en 2010 de conseguir un trabajo como consultor en la FAO (Organización para la agricultura y la alimentación) en Roma, Italia como consultor aprovechando una buena relación con el Dr. Shibaji Pandey a quien conocí por mi trabajo sobre mejoramiento genético de maíz en México, y que en ese año fungía como director de agricultura en la FAO. Aprovechando una estancia académica sobre producción de semillas llevada a cabo en las oficinas de la FAO, me entreviste con él y ofrecí mis servicios como agrónomo en México, me indico que podría  colaborar si estaba dispuesto a cumplir funciones como consultor en agricultura, específicamente en producción de semillas, pero que mi área de trabajo sería en centro América donde participaría activamente. Le mencione que lo iba a pensar y que le enviaría mi solicitud por correo electrónico; sin embargo al recapacitar decidí no enviar la información porque no deseaba salir del país, además que el trabajo implicaba tiempo completo, recabar y enviar continuamente información en inglés, lo cual se me dificultaría un poco; es decir rechace la oportunidad de obtener un salario internacional de 5 o 6 mil dólares. Este es otro aspecto que los agrónomos no aceptamos con facilidad salir de nuestro lugar de origen, prefiriendo seguir en estado de confort limitándonos a no buscar nuevos retos y progreso.

En mi reciente año sabático en la universidad de Illinois y comentando con los estudiantes de agronomía de esa institución uno de ellos me comentó que terminando el posgrado tenia considerado aplicar por una posición en una compañía de semillas y productos químicos en el cual el salario estaba cotizado en 115 mi dólares anuales, si un salario de aproximadamente 9,500 dólares mensuales (mas de 180 mil pesos). En USA los estudiantes de agronomía saben desde temprana capacitación el nivel económico que pueden alcanzar una vez terminado su preparación académica por tanto son exigidos a una intensa preparación antes de iniciar su trabajo profesional.

Probablemente esos salarios sean un poco exagerados para un agrónomo de nuestros niveles de preparación en sur de Tamaulipas, pero debo decirles que es posible llegar a las metas planeadas siempre y cuando mantengamos un nivel continuo de superación, todo ello alcanzable, no imposible.

La agronomía hoy en día es una profesión de muchas oportunidades con perspectivas tan altas como se deseen y se busquen alcanzar. Ya no es sinónimo de pobreza, ni del empleado extensionista estereotipado como de sombrero o gorra, camisa y pantalón vaquero con paliacate al cuello, entre otras características de antaño. Obviamente, habrá quien desea llevar su carrera profesional de esa forma, pero ello no será limitante de oportunidades de un buen empleo bien remunerado. Se puede optar por los negocios, el trabajo privado y de inversiones en el campo de la agricultura lo cual es mas pretencioso y lucrativo, pero esto también es mas riesgoso y exigente.

Muchas gracias estimados lectores, entraremos en la evolución de la agricultura la próxima semana.

 

 

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