OPINION DE UN AGRÓNOMO

 

Por J. Ernesto Cervantes M.

 

Cuando me inicie en los estudios preparatorianos allá por 1972, tenía intenciones de ser profesionista en áreas afines a la mecánica automotriz, perforación, o aeronáutica, esos eran mis sueños. Lo que menos quería o no deseaba era los estudios relacionados con agricultura, pues mi padre me llevaba de vacaciones cuando la secundaria, a ayudarle en labores de campo tales como sembrar deshierbar, y todas las actividades relacionadas con la siembra de hortalizas, algodón y otros cultivos.

La primera y una opción que tuve fue intentar el bachillerato en el tecnológico de cd. Madero, para lo cual hice el examen de admisión en el que también escogíamos la carrera técnica, Había varias opciones pero debería de escoger solo tres. En primer lugar escogí mecánica, segunda opción perforación petrolera y tercera agropecuario, por no dejar.

Desafortunadamente en ese entonces (y afortunadamente ahora), no fui aceptado en las dos primeras quedando como única opción la de técnico agropecuario. Lo peor estaba por venir, resulta que en el período que entraríamos a dicha carrera técnica ya no se impartiría en el Tec de Madero, si no otra institución de la DGETA llamada CETA 12 (Centro de estudios Tecnológicos agropecuarios) en edificios ubicados en una área recién construida junto al aeropuerto con rumbo a Germinal (las Chacas), en ese entonces se llegaba por una brecha, con monte a cada lado. En fin era toda una proeza llegar al sitio y solo había trasporte cada hora.

Había iniciado una carrera técnica que no deseaba y que el destino me había enviado. Terminé en 1975 la carrera de técnico agrícola que requería tres años y posteriormente ya con 20 años de edad fui a solicitar trabajo al Campo experimental sobre agricultura ubicado en Cuauhtémoc Tamaulipas. A partir de entonces inicié una carrera profesional de muchos sacrificios, pero también de muchos logros y satisfacciones, de manera que mientras trabajaba en el campo experimental con carrera técnica, por las tardes me trasladaba hasta Mante donde estudiaba licenciatura en la facultad de agronomía de la UAT en Mante la cual conseguí terminar en 1981. Continuaba con mi trabajo en el Campo Experimental ya ascendido como investigador y con la idea en mente de estudiar posgrados, ya que varios ingenieros compañeros trabajando en dicha institución ya tenían maestría y unos pocos con doctorado.

Para 1984, ya me encontraba estudiando la maestría en el colegio de posgraduados en Texcoco México, compitiendo con estudiantes becados de otras instituciones y regiones de México, destacando los que provenían de Chapingo, quienes eran invencibles en conocimientos los dos primeros meses de cursar estudios, pero después de eso y con mucha aplicación nos encontrábamos al mismo nivel.

El doctorado y posdoctorado ya fueron consecuencia de continuar en la institución que cambio de ser llamado INIA (Instituto nacional de investigaciones agrícolas) a INIFAP (Instituto Nacional de Investigaciones forestales agrícolas y Pecuarias). Finalmente a partir de 2007 y después de 32 años de servicio me retire por pensión de la institución, no sin antes haber adquirido una gran experiencia en investigación agrícola y haber viajado mucho dentro y fuera del país lo cual me permitió desarrollarme como profesionista en mejoramiento genético y productividad de cultivos tales como Trigo, maíz, cártamo, soya, canola y sorgo. Un poco antes de mi retiro de INIFAP (2005) me inicié como profesor de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (mi alma mater) donde adquirí experiencia como profesor y formador de recursos humanos.

Es conveniente aclarar que la producción agrícola particular nunca he dejado de ejercerla en la cual he tenido éxitos y fracasos como negocio, pero que me ha sido muy útil para sentir mas de cerca la realidad del campo mexicano. Varias estancias en el extranjero observando y evaluando avances tecnológicos y científicos también me han permitido valorar nuestras fortalezas como mexicanos que somos, y de la tierra a la cual pertenecemos. Esto me ha hecho sentir la necesidad y deseo a la vez de contribuir en algo a que la situación del campo mejore, ya que le debo mi formación profesional y lo poco o mucho dle conocimiento adquirido.

Estimados lectores, a partir de este relato me permitiré darles a conocer mis experiencia en agricultura en los pasados 40 años, todo esto con el fin de poner a disposición información útil para aquellas personas involucradas en el sector y también para público en general que guste de escuchar historias y sucesos agronómicos, Los espero la próxima semana. Muchas gracias.

 

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