Un gran beisbolista de Puerto Rico asesinado en Ciudad Mante en 1951

N de R.-

Roberto Guzmán Quintero, Presidente del Seminario de Cultura Mexicana, nos envío para su publicación el reportaje de investigación sobre el homicidio del beisbolista Hiram Bithorn, el primer beisbolista de Puerto Rico que jugó en equipos de Grandes Ligas, perpetrado a manos de un policía uniformado de Ciudad Mante detenido por supuesta infracción de Tránsito.

Esta es  una primicia para El Eco, porque también se enviará a otros medios, tanto locales como de Puerto Rico y Cuba  (quizá un resumen para el Chicago Tribune). En nuestra edición del 29 de diciembre de 1951 publicamos ese suceso.

Por Roberto  Guzmán Quintero*

Ciudad Mante posee innumerables historias que bien llenarían un libro ;  pero en esta ocasión,  nos vamos a dedicar  a escribir sobre el más grande beisbolista que dio Puerto Rico a las Ligas Mayores de beisbol de los Estados Unidos , cuya vida terminó de manera trágica en nuestra región .

LOS ANTECEDENTES

Nos referimos a Hiram Bithorn, quien nació en 1916 en San Juan, Puerto Rico, descendiente de una familia holandesa y española; por lo tanto, sus facciones eran las de un europeo.

Debutó en las Grandes Ligas con el Chicago Cubs en 1942 como lanzador, siendo el primer jugador de ese país en ser admitido en el circuito , en plena época de discriminación racial, estando  excluidos todos los grandes peloteros de color que había en Puerto Rico, en la Dominicana y  en Cuba  y en el propio Estados Unidos  .

Su récord fue impresionante, especialmente por 7 blanqueadas, récord que estuvo vigente por muchos años. Victorias obtuvo 18-4, ponches 85, juegos completos 19, salidas 39. La efectividad fue de 2.60.

Sin embargo, al intervenir aquel país en  la Segunda Guerra Mundial, se incorporó como otros 71 peloteros de su nivel,  a la Armada,  de 1944 a 1945.

Cuando se incorporó al beisbol profesional, su efectividad ya no fue la misma  por problemas en su brazo lanzador; sin embargo, siguió con las medias blancas de Chicago en 1947, año de su retiro, pero continuó  en el ambiente como ampayer.

CIRCUNSTANCIAS QUE LO LLEVARON A VIAJAR

Bithorn vivía en Chicago, casado con Virgina Artford, con quien procreó  un hijo que tenía apenas unos  meses,  del mismo nombre; su madre de nombre María  y hermana, María Angélica,  vivían en la ciudad de México. Esta quería que su hermano apadrinara  a su hijo de nombre David Hiram Aréchiga Bithorn ,  lo cual aceptó.

Para ello decidió viajar desde aquella ciudad hasta la capital de México en su automóvil, a lo que se opuso su esposa por lo largo del viaje, los peligros que conlleva el hacerlo solo y por ser invierno. Le propuso pasar el fin de año en Puerto Rico  y visitar a familiares y amigos; sin embargo,  Hiram se impuso y abordó su Buick para emprender el recorrido a fines de diciembre de 1951, prácticamente de frontera a frontera… 2,200 Km, más el recorrido por la carretera 85.

 

 

PARADA TRAGICA EN CD. MANTE

Pernoctó en  Cd. Mante, para proseguir al día siguiente; era el 29 de diciembre de 1951, cuando a eso de las dos de la tarde al circular en su auto por la avenida Juárez, que es la prolongación de la Carretera 85, el policía  Ambrosio Castillo Cano lo detuvo para exigirle se identificara y mostrase los documentos, dado el tipo de vehículo que era vistoso y la apariencia del conductor. No hay testigos de las circunstancias particulares del diálogo que sostuvieron, pero se presume fue agreste y  que el policía intentó extorsionarlo; éste  no tenía   autoridad para interceptarlo por el carácter preventivo de la función policiaca municipal, a lo cual se resistió el portorriqueño.  La consecuencia fue que el policía Castillo le disparó con una pistola calibre .45, casi en la esquina de Av. Juárez y Zaragoza, frente al lugar en donde se encuentra ahora el  banco Banorte.

Las pocas referencias que se tienen  están en  la nota periodística que apareció en la edición del mismo día, en  El Eco de El  Mante, cabeceado   así: “Misterioso portorriqueño fue herido mortalmente por un policía en la avenida Juárez”.

El contenido de la nota posee varias imprecisiones, provenientes de  la declaración del mismo policía, como  única fuente: que el herido era sospechoso, que carecía de documentos, que  dijo que era comunista, que estaba drogado y otro sinfín de afirmaciones que a la luz de la lógica, resultaban absurdos, porque Hiram iba de paso y no es creíble que careciera de documentos, por venir de un país en donde los ciudadanos cumplen estrictamente con las disposiciones legales.

El policía afirmó también que el viajero lo agredió empujándolo  al suelo, por lo que hizo uso de su arma. Lo creíble es  que éste se defendiera ante un presumible intento de extorsión o  del  robo de sus pertenencias , y  dada su corpulencia ( más de 120 Kg de peso ), el policía se atemorizó  ;  aun así, de ninguna manera se justificó el uso de una arma,  porque no había indicios de que el simple rechazo  pusiera en peligro su vida : se trató de un uso excesivo de autoridad .

TESTIMONIO DE QUIEN VIO CAER A BITHORN

Quien esto escribe era un alumno de la Primaria  “Juan B. Tijerina” , de vacaciones  y visitando  a los hermanos Suárez-Barrón, cuyos padres tenían la tienda “La sultana del Norte” , misma avenida casi esquina con Galeana ; ya iba de regreso para comer en el restaurante de mis padres “La gardenia” ,  sobre la avenida Guerrero, a media cuadra de la plaza de armas, cuando escuché una detonación y gente que salía de los negocios a ver lo que pasaba, así como transeúntes que rodeaban a un hombre caído .

Para cualquier niño es impresionante ver a una persona herida; en este caso, se trataba de un hombre de aspecto extranjero, que sangraba del estómago manchando una blanquísima camisa, sin posibilidad de incorporarse. Sus ojos, muy abiertos, miraban a su alrededor con angustia, sufriendo la sorpresa de encontrarse herido y tirado en la banqueta.  Se trató de una imagen de pocos segundos que quedó registrada por siempre, conjeturando sobre los motivos y consecuencias de ese incidente.

Surgieron, como era de esperarse, varias versiones, conjeturas y especulaciones. Como suele suceder, a falta de información, algunas personas dan rienda suelta a su imaginación, como sucedió alrededor  de este trágico suceso.

La verdad aflora tarde o temprano, siempre y cuando exista un genuino interés en conocerla.

Información recabada recientemente,   casi completa el cuadro vivido esa tarde de diciembre, en vísperas de recibir al año 1952.  Frente al escenario del atentado, se encontraba el consultorio y farmacia del doctor Virgilio Hinojosa, uno de los primeros médicos en llegar a Cd. Mante, como también   fue el caso del doctor José López Salgado, muy estimado y respetado. A ese médico le correspondió atender al herido para proporcionarle los primeros auxilios.

Según la nota de “El eco de El Mante” el herido fue llevado al hospital de la Cooperativa Ingenio Mante, el único en la zona por la época, lo cual es creíble,  por estar dotado de mejores recursos que un consultorio.  Este hospital daba servicio a los socios de la cooperativa y atendía eventualmente a personas ajenas.

Existe otra  versión todavía no corroborada, de que el doctor Hinojosa decidió llevar  de inmediato  en su auto al herido a Cd. Victoria, en busca de mejores elementos quirúrgicos, acción de alto riesgo por el sangrado que sufría el extranjero y la distancia cuyo recorrido era de aproximadamente hora y media.

EL FIN DEL BEISBOLISTA Y SU DESTINO FINAL

Lo que si es una certeza, es que en aquella ciudad capital falleció el herido el mismo día.

Lo atendieron los doctores José M. Tirado y Margarito Sánchez González, quienes le practicaron la autopsia.

Otro aspecto no aclarado es sobre el por qué no se tomaron los datos del herido, para identificarlo y dar parte a sus familiares, quienes empezaron a echarlo de menos al no reportarse.  La esposa escuchó en  la radio de Chicago que Bithorn había sido asesinado, por lo que llamó   al rotativo Chicago Tribune,  donde le confirmaron la noticia.
Entonces comienza la odisea de recobrar el cadáver de Bithorn,  que había sido enterrado en una fosa común en Ciudad Victoria.  El embajador de Estados Unidos en México, William O´Dwyer, a requerimiento del gobernador de Puerto Rico, Luis Muñoz Marín y la alcaldesa de San Juan, Felisa Rincón de Gautier, intervinieron  con el gobierno mexicano.

Después de penosos trámites,  el 12 de enero de 1952, por la noche,  arribó el cadáver a Puerto Rico.  Fue trasladado a la funeraria Buxeda.
Al siguiente día,  fue puesto en capilla ardiente en el vestíbulo del Estadio Sixto Escobar, escenario de sus actuaciones con los Senadores de San Juan,  donde cerca de 5,000 personas le rindieron el tributo final.  Por la tarde, a las 4,  fue llevado a la Iglesia del  Sagrado Corazón de Jesús,  en Santurce y luego recibió cristiana sepultura en el cementerio Buxeda, de Isla Verde.

Como tributo permanente al orgullo de Puerto Rico, el estadio más importante de beisbol ubicado en San Juan, lleva su nombre, inaugurado en 1962.
El  policía asesino, el cabo  Castillo Cano,  fue hallado culpable de asesinato y sentenciado a ocho años de cárcel. Se ignora si cumplió la condena.

Los mantenses, tamaulipecos y mexicanos,   pedimos perdón a los descendientes y familiares de  Hiram Bithorn … también a los  amigos aficionados portorriqueños…  a los 63 años de  aquel suceso trágico que se cumplen en este mes de diciembre de 2014  .

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*Es  presidente del Seminario de Cultura Mexicana, corresponsalía en el sur de Tamaulipas, con sede en Tampico:  guzmanasa@hotmail.com

Mas información:

 

http://autografo.tv/hiram-bithorn/

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