UNA VOZ DE MUJER ME NOMBRA EN LA DISTANCIA

 

 

La madre de mi madre

Cristina

nos recibe en su casa

Estamos ahí

alrededor de la mesa

nietos   bisnietos   tataranietos

tíos   tías   nueras   yernos

Hemos venido porque mañana

llegará el año nuevo

Y como es tradición

desde hace casi medio siglo

para estas fechas volvemos

a lo que fue

y en cierta medida sigue siendo

nuestro nido

 

Mi madre

Adelaida

se sienta a comer con nosotros

Mis dos hermanos   mi hermana y yo

todavía somos niños

Cada uno tiene su platito

La mesa es de madera

la casa de palma y el piso de tierra

Tampemol anda

con muchos apuros

en los mil habitantes

Después

por la tarde

y buena parte de la noche

la veré trabajando en su máquina Singer

 

La madre de mis hijos

Esperanza

viajó desde muy lejos

para hacer familia con nosotros

El día se le hace nada

en ir y venir entre la casa y los hijos

Llama por teléfono al mayor

está al tanto de lo que sucede a la primera hija

–segunda del trío de retoños–

es taxista

al momento

de la más pequeña

Todos la queremos bien

A veces la desesperamos

 

La madre de mis nietos

Nadia

se emociona hasta las nubes

cuando sus hijos plantan

–con ayuda de la abuela–

cada uno

niño y niña

su propio árbol

en el jardín de nuestra casa

Luego de leer el libro

que tuve a bien escribirles

para el segundo cumpleaños de ellos

–ilustrado por mi hija

la segunda del trío–

dice que la felicidad

también puede venir en unas letras

 

Y aquí están

Para ellas

 


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