VICTORIA Y ANEXAS

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/NUESTROS NIÑOS EN FUGA

De las 38 mil 798 deportaciones de menores mexicanos que registró el Instituto Nacional de Migración (INM) entre enero de 2014 y noviembre de 2016, 19 mil 611 (50%) corresponden a niños y adolescentes que salieron de Oaxaca, Guerrero, Tamaulipas, Sonora y Michoacán. En ese periodo, en total hubo 30 mil 471 adolescentes de 12 a 17 años, y 644 niños de hasta 11 años que viajaron sin compañía. En el caso de Jalisco, de los 881 menores repatriados, 665 fueron adolescentes y 21 niños que partieron solos.

La Guía de Procedimiento de Repatriación al Interior de México establece que los Sistemas DIF operan una red de módulos y albergues que reciben y atienden a las niñas, niños y adolescentes que migran sin la compañía de un familiar adulto. “En estos espacios temporales se les proporciona ropa, comida, dormitorio, valoración médica, social y psicológica, así como apoyo para localizar a sus familiares y reintegrarlos a sus comunidades”. De acuerdo con la UNICEF, los niños y adolescentes deciden viajar a los Estados Unidos para reunirse con sus familiares, pero también para mejorar su nivel de vida y escapar de la violencia o de la explotación sexual.

Sin embargo, la organización internacional resalta que los que lo hacen sin compañía se arriesgan a sufrir violaciones a su integridad física y a sus derechos humanos. “Los niños migrantes pueden sufrir accidentes (asfixia, deshidratación, heridas), ser enganchados a las redes del crimen organizado, ser sometidos a explotación sexual o laboral, sufrir maltrato en el momento de la repatriación o perder la vida en el momento del tránsito y cruce”. El estudio “Niños en Fuga”, publicado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidad para los Refugiados para los Estados Unidos y el Caribe, destacó que, si en 2013 las autoridades estadounidenses detuvieron a 21 mil 537 niños de Honduras, El Salvador y Guatemala, ese año registraron 18 mil 754 aprehensiones de menores mexicanos.

Un reporte del informador.com.mx, dice: “A diferencia de los niños no acompañados y separados que llegan a Estados Unidos desde otros países, incluidos de El Salvador, Guatemala y Honduras, la mayoría de éstos fueron rápidamente retornados a México no mucho después de un día o dos de haber estado bajo la custodia de las autoridades norteamericanas, lo que hizo mucho más difícil obtener un panorama completo de quiénes son estos niños y por qué están yendo a los Estados Unidos”. Uno de los entrevistados, José, de 16 años, respondió que salió del país porque su padrastro lo golpeaba, se enojaba con él y le pegaba con un cinturón, con el puño y con un tubo de metal. ¿La razón de la violencia? Defender a su mamá.

“A diferencia de los niños de los otros tres países, los niños mexicanos son a menudo reclutados por el crimen organizado y otros actores criminales para trabajar como guías para la industria del tráfico de personas”, se señaló en el documento. 38,798 eventos de repatriación de menores mexicanos registraron el INM entre enero de 2014 y noviembre de 2016. Según la Secretaría de Gobernación, las Entidades en las que nació la mayoría de los emigrantes mexicanos que llegaron a Estados Unidos entre 2009 y 2014 son Michoacán (10.9%), Guanajuato (10.3%), Ciudad de México (8.2%), Jalisco (6.2%) y San Luis Potosí (5%). Entre 2009 y 2014, 86.6% de los emigrantes nacidos en México tuvo como país de destino Estados Unidos. De los que emigraron en este periodo, 209 mil 439 (36%) tenían entre 20 y 29 años.

Entre enero de 2014 y octubre de 2016, el Gobierno de Barack Obama realizó 32 mil 314 eventos de repatriación que involucraron a jaliscienses; es decir, regresó a 31 al día en promedio. Este año, los estados con mayor índice de detención de migrantes jaliscienses fueron California, Texas, Arizona y Nuevo México. Y la mayoría nacieron en Guadalajara, Zapopan, Lagos de Moreno y Ojuelos, entre otros. Ana tenía 14 años y siete meses de embarazo cuando la deportaron en 2016. Eugenia Vignon, encargada de la estrategia Somos mexicanos, del INM, contó que la adolescente cuidaba niños en Estados Unidos y limpiaba casas. Un día tuvo un problema con una señora, quien llamó a las autoridades. En un chasquido Ana estaba de vuelta.

Vignon también recordó la historia de Julio, quien a pesar de no tener familiares en Estados Unidos viajó a ese país a los 14 años porque su papá y sus hermanos ya habían pasado una temporada allá y le tocaba. Salió de su casa sin avisar y llegó de la misma forma. El año pasado, mientras se dirigía a trabajar como jardinero en una finca de Houston, un elemento de migración notó que era muy joven y le pidió sus documentos. Tuvo un regreso rápido.  Recordó el caso de una mamá que no quería que su hijo, menor deportado que trabajó como albañil en Estados Unidos, regresara al municipio del que salió por estar metido en una pandilla.  “Cuando regresó, todo era como volver a la pesadilla que vivía antes en el pueblo”.

También acentuó la historia de un señor que llegó a su oficina para decirle que estaba muy preocupado: habían deportado a su hijo y él, en vez de pedir su regreso a Jalisco, necesitaba que permaneciera en Tijuana con un tío. “Estaban en un barrio donde había pandillas y su hijo estaba siguiendo malos pasos. Primero se fue la mamá con dos de sus hijos chiquitos. Ya tenía trabajo. Ya nada más faltaba el tercero, que era éste de 17 años. Querían salvar al hijo”. Dijo que los estados de California y Texas recibieron a la mitad de los mexicanos que llegaron a Estados Unidos entre 2009 y 2014.

Según el Prontuario sobre movilidad y migración internacional, estudio elaborado por la Unidad de Política Migratoria y el Consejo Nacional de Población, de los 163 mil 716 que arribaron a California (cifra que representa el 28.2% del total), la mitad es originaria de Michoacán, Baja California, Jalisco, Guanajuato y el Estado de México. Sólo Jalisco aportó el 10 por ciento. El Instituto de Políticas Migratorias (MPI, por sus siglas en inglés) señala que en California hay dos millones 127 mil mexicanos que ingresaron a Estados Unidos sin inspección o que fueron admitidos legalmente, pero permanecieron más tiempo del que se les permitió.

Por su parte, el MPI destaca que en Texas hay un millón 470 mil mexicanos sin papeles. En el documento se indica el testimonio de la señora Estrada, oriunda de Cherán, quien en 2012 dijo que viajó a EU porque necesitaba trabajar y quería ver a sus hijos, quienes no podían volver al país. “A uno de ellos ya tenía 16 años sin verlo, pero yo le batallé mucho para sacar la visa, hasta que me la dieron en Monterrey y de ahí nomás nos fuimos; mis hijos no lo creían cuando ahí nomás me vieron. Después de que terminamos el contrato en el campo, yo me quedé un mes más con mis familiares y ya estoy otra vez por regresar a Estados Unidos.”

Siete de cada 10 mexicanos que llamaron al Centro de Información y Atención a Mexicanos (CIAM) en 2015 solicitaron asesoría relacionada con protección consular. En el ámbito de protección consular, el CIAM otorga información a los solicitantes sobre personas extraviadas en su intento por cruzar la frontera de Estados Unidos, sobre procesos migratorios y los ayuda a comunicarse con sus familiares detenidos. También los asesora sobre qué hacer si las autoridades migratorias violaron sus derechos humanos, si fueron víctimas de extorsión, abuso laboral o violencia doméstica. De acuerdo con el Gobierno federal, siete de cada 10 solicitantes llamaron al CIAM desde Estados Unidos y el resto desde México.

Los datos mencionados y los cambios anunciados por Donald Trump para proteger sus fronteras permiten advertir que las entidades fronterizas mexicanas recibirán una ola masiva de connacionales. Ojalá y las buenas relaciones del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca con las autoridades texanas suavice la tensión a nivel regional.

Correo: amlogtz@prodigy.net.mx


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