Hoy cinco de agosto de hace diecisiete años, tres soñadores, que luego fueron cuatro y después muchos más, imaginaron un espacio para las letras afuera de sus pechos, en las páginas de un suplemento cultural que, si bien no pretendían que fuera breve, tampoco imaginaron que fuera lo que es hoy.

Un espacio que a través de sus diecisiete años de vida ha enriquecido nuestra vida literaria y ha permitido el descubrimiento de nuevas identidades y nuevos valores literarios que prometen glorias nuevas para nuestra ciudad y nuestro estado.

Un espacio que engrandece moral y espiritualmente a los que comparten nuestra locura por la creación y las letras. Sin duda hay mucho que celebrar, pero aún hay mucho que ofrecer, y mucho, muchísimo que agradecer, antes que nada a los fundadores de este sueño y a quien cede el espacio catorcenal para su publicación: Loida Fernández, Carlos Acosta, Toño Quintero, Roberto Villarreal y el director de nuestra casa editora Manuel Núñez Rangel.

Y de manera ferviente agradecemos a los que colaboran y han colaborado para el engrandecimiento y permanencia de este colectivo y de este suplemento pero, sobre todo, agradecemos a quienes leen y comparen nuestras letras.

Gracias a ustedes, hoy celebramos diecisiete años y desde este número circulamos en el terreno de los dieciocho, gracias.

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