UNA GOTA

¿Alguien podría convidarme una gota de alegría?

Yo tuve un poco de ella,

pero la he perdido.

La busqué en vano alguna vez,

 en unos labios perdidos.

La he buscado frente al espejo,

pero en el fondo de mis ojos

solo hay oscuridad.

Alguna vez brotó de mi pecho.

También escudriñe en su aridez,

aunque fuera tan solo una sonrisa

con qué humedecer mis labios

Nada encontré.

Ya fui al supermercado,

aunque con poco dinero,

pero nadie me dijo si podía

comprarla por litros, por kilos, o por rebanadas,

o si estaba envasada o a granel

¿Alguien podría explicarme

cómo es que la alegría se pierde?

¿Será la muerte?

¿Alguna ausencia tal vez?

 ¿Acaso la distancia?

Algo que no entiendo me consume.

Para esta sed

¿Podría alguien convidarme una gota de alegría?

TARDE

En esta tarde de lluvia

Cuando me ofusca el recuerdo

y la humedad reblandece mis pupilas

te necesito más que a mi intensa soledad.

Me dueles en los ojos, en el pecho

y en esta paz silenciosa que acosa mis días

aún palpita el adiós en mi interior.

Estas tardes lluviosas

cuando me dueles en los ojos

y en las venas de mis sienes,

con esta obsesa sensación de olvido

recorriendo mis pasos olvidados,

me duele más mi amada soledad

en cada palpitar de esta agonía.

Esta tarde en que llueve

todo el dolor en mis ojos

es cuando más ansío, contigo,

explorar la arena nueva

y descubrir los horizontes

más allá de la lluvia y de las olas.

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