Educación de calidad, es una educación de virtudes, dice Cavazos Lerma

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Intervención del senador por el Partido Revolucionario Institucional, Manuel Cavazos Lerma, durante la Audiencia 5. Encuentro con universidades e instituciones de educación superior, en el marco de las audiencias públicas para el análisis de la Iniciativa Preferente con proyecto de decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General de Educación. Ciudad de México, 15 de febrero de 2017.

 

Solicité la palabra en primer lugar, para agradecer la generosidad de las universidades y su participación en estas audiencias y en este proceso de dictaminación.

 

También por encargo de un compañero, el senador Héctor Yunes, era quien iba a pedir la palabra, y agradecer a la Comisión de Educación la invitación o más bien la intención de su sugerencia, y agradecer a la Universidad Veracruzana su presencia y la atención a esta invitación.

Y agradecer a la Universidad es crucial. Aquí se ha hablado mucho de universidades “patito”, pero tener una Universidad, dirigir una Universidad, ser universitario, es de una altísima responsabilidad que no podemos eludir y menos traicionar.

Y por eso la Universidad, como aquí se dijo y se dijo bien, es faro de los tiempos y es luz del porvenir.

La Universidad en su nombre lleva su esencia, en su nombre lleva la teleología, como aquí se dice; en su nombre está el fin.

Es lograr la unidad en la diversidad, la conjunción de estas dos palabras, el principio de una, la terminación de la otra, integra este nombre comprometedor:Universidad.

Y las universidades deben ser por definición universales, no pueden ser discriminatorias y no pueden ser egoístas, y no pueden ser mezquinas, y no pueden no atender un llamado como el presente.

Que si bien es un llamado a la coyuntura, a la urgencia, a la resolución de un problema que nos mueve y toca a todos, también es la gran oportunidad, como aquí se dijo, de ser un poco más audaces.

El sistema educativo es un sistema, y debe verse como sistema. Y tiene un programa que es parte de un programa mucho más amplio, que es el programa institucional educativo, que es parte de un Plan Nacional de Desarrollo, que es a su vez parte de un Sistema Nacional de Planeación Democrática, que tiene su base en el artículo 25.

Por lo tanto ver a la educación como un sistema, pues no puede ni debe restringirse a la Ley General de Educación o al acuerdo que la instrumenta.

Los dos son urgentes en el momento, pero es la gran oportunidad de tomar el todo y analizar las partes.

Y a mí me gustaría que retomáramos en este momento no sólo la esencia de la Universidad, sino también de la educación.

Educación por definición es: E, hacia, (educere), conducción. Educación es conducir hacia.

Por lo tanto no es una palabra que deba ir sola, conducir hacia dónde. Por eso es importante añadirle la palabra educación de calidad.

Y recuerdo en otros foros le dieron muchas interpretaciones a la calidad, pero la calidad atendiendo a su interpretación no solamente letrística o literal, sino también sistemática y teológica, pues de Quátilas, que son cualidades.

El artículo tercero no menciona cualidades, pero menciona virtudes. Y virtud viene del latín vir, que quiere decir ser fuerte. Pero el latín viene del Indoeuropeo, donde hay una palabra hermosa que se llama valor.

Valor viene de val, vulue en inglés, que quiere decir ser fuerte. Virtud y valor es lo mismo.

La educación de calidad es una educación de virtudes, es decir, una educación de valores, aunque la palabra no esté en la Constitución definida así.

Pero pues surge la pregunta siguiente: ¿y qué valores? Si todo mundo habla de valores y menciona valores incluso que no son valores, porque son subvalores o derivados de subvalores.

Afortunadamente la doctrina y la filosofía también son fuente de derecho, y la doctrina nos dice que desde los tiempos de Pitágoras hay tres valores fundamentales que deben guiar el quehacer educativo.

Y así lo confirma Bertrand Russell en un párrafo hermoso de uno de sus libros, y esos tres valores son el amor a la verdad, el amor a la bondad, el amor a la belleza, que integran el humanismo educativo.

Yo recuerdo que todavía en la preparatoria a mí me dieron lógica, ética y estética, para reafirmar el amor a la verdad, la lógica; el amor a la bondad, la ética, y el amor a la belleza, la estética. Pero esos son valores para la realización personal.

Para la realización colectiva, el artículo tercero es muy claro y nos da cuatro grandes valores productos de nuestra historia: el valor a la soberanía, el amor a la libertad, el amor a la democracia, el amor a la justicia social.

Si juntamos estos valores, ya son siete valores, por qué no hacer parte esencial de la ley y de los programas de estudio, como primer y gran sujeto u objeto de estudio los siete valores fundamentales que rigen la formación del mexicano desde el punto de vista individual y colectivo.

Lo discutíamos cuando veíamos el artículo tercero y la Ley de Educación. Esto desafortunadamente no tuvo eco, pero yo voy a insistir, persistir y nunca desistir.

Pero si sólo enseñáramos eso, estos problemas no los tendríamos. Hemos escuchado mucho: es que hay discriminación, es que les hacen bullying, es. Pues es que no hay valores. Esa es la mejor prueba de que no hay valores.

Porque si no hemos cultivado el valor a la bondad, pues en lugar de bullying hubiera comprensión, amistad, amabilidad, solidaridad, que son subvalores hijos del valor fundamental de la bondad, que es la esencia de la ética.

Yo recuerdo que los Medos, lo leí así en los libros de historia en la secundaria, que fueron grandes porque sólo enseñaron una cosa: montar a caballo y tirar con flecha.

Si sólo enseñáramos una cosa desde la primaria, o si se nos pasó en la primaria, en la secundaria y si nos pasó en la secundaria, pues ya de perdida en las universidades, tener lo que antes teníamos, la clase inevitable de civismo, que yo la cambiaría por la clase de cultura, porque civismo hace alusión a cívicas, a civilización, que tiene más que ver con el aspecto material, mientras que cultura tiene que ver más con la sabiduría que con la erudición.

Y de nada sirve tener eruditos en las universidades, si no tienen sabiduría.

O como dijo un sabio hindú, escuché a un erudito. Y qué escuchaste. Vi cómo alardeaba del tamaño de su celda.

Por eso, bienvenidas las universidades y es tiempo de rescatar estos siete valores, pero también las iniciales siete inteligencias de Gardner, porque aquí nos dicen, es que son muy buenos para las matemáticas, etcétera, pero no tienen inteligencia emocional, pero ya estamos metiendo una clase de inteligencia emocional.

¿Y para qué se limitan? Pues metan las nueve inteligencias de Gardner desde la primaria y si no ya de perdida, en las universidades.

Y lo que más ha avanzado en los últimos 30 años es la neurociencia y la neurociencia nos da entre otras muchas oportunidades, el aprendizaje acelerado, y aquí hablaban de que, es el que inglés nos toma hasta siete años para no sé qué. No.

En Tamaulipas dimos inglés con aprendizaje acelerado, y en menos de seis meses los maestros estaban listos para enseñar.

Por qué no abrimos las puertas aprovechando esta gran oportunidad para introducir técnicas de aprendizaje acelerado y todos estos nuevos descubrimientos de la neurociencia y de paso, pues de una vez cerrar el bache digital.

Qué bueno que esta oportunidad de corto plazo nos brinda la inigualable lección de pensar en el largo plazo.

Muchas gracias.


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