Libertad García

Siempre he creído que si los ciudadanos amaran sus ciudades, estas serían otras. Y amar no es lo mismo que habitar.

Amar es conocer, cuidar, respetar, no dañar. Por desgracia a nuestras ciudades les falta amor y les sobran problemas. Problemas que podríamos solucionar entre todos participando, trabajando, exigiendo.

Mis letras de este martes son un elogio a dos ciudades que amo profundamente. El Mante en que nací y esta Victoria donde he vivido más años que en ninguna. Ciudades mías, no sólo por habitarlas sino por amarlas.

Hace unas semanas las dos fueron señaladas por la prensa nacional e internacional con calificativos horribles que no quiero repetir, señalándolas como casi la antesala del infierno. Sé que no podemos negar los males que nos aquejan.

Lo que si quiero es agradecer lo que estas dos ciudades me han dado y convocar a todos ustedes mis queridos lectores a expresar amor a sus ciudades a través de buenas acciones, por pequeñas que sean.

No podemos seguir quejándonos de las problemáticas urbanas si no hacemos nada por revertirlas. Empecemos amando y enseñando a amar nuestras ciudades. Nos va el futuro en ello.

Texto completo disponible en: https://eldiariodevictoria.com/2019/05/21/elogio-de-dos-ciudades-que-amo/?fbclid=IwAR1qF_TmwXnqZ5fckXx64xQCkQGl9CI_dMtVQCGHIitNU27mBx7f4oDAoDI

 

 

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