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Por José Manuel Izaguirre

¡¡LA CASITA DEL ARBOL!!
(Una promesa que aún no cumplo)

Siempre he querido tener una casita en un árbol. ¿Me haces una Papa Pepe?, me dijo mi nieta María José. Tenía apenas tres o cuatro años y nos encontrábamos brincando en el trampolín (aún podía hacerlo) instalado en el jardín de nuestra casa en Mante. Si “mamacita” un día te haré una casita bien bonita para que juegues en ella. Le contesté rápidamente.

No una, sino varias veces, María José me recordó la petición y la promesa de construir una casita en un árbol. Nunca cumplí.

Nacieron Ana Paula y Emiliano mis otros dos nietecitos y la petición se volvió a repetir. La contestación fue la misma. Si papi, si mami, luego les haré su casita del árbol “bien bonita”, les contestaba.

No hubiera sido difícil hacerla, el problema siempre fue el árbol. Uno adecuado en tamaño y robustez para sostener la mentada “casita del árbol”. Lo cierto es que me faltó imaginación, pues ahora que veo los árboles de mi jardín, encuentro que con algunos refuerzos, la multi pedida casita del árbol, hubiese sido posible.

Pasó el tiempo, los niños crecieron, viven ahora en otro país (las niñas) y de repente me acuerdo de la “casita del árbol” que no les construí a mis nietos

Por lo pronto les puse una casita a los pájaros. Esta me servirá de diseño para la que pronto construiré. Ya ando consiguiendo la madera. Creo que me quedará bonita. Ya se las enseñaré.

“El prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila”. Es un dicho que hasta ahora, a su autor, he podido hacer quedar mal, porque a mí “el dar es lo que me fortalece” y más si es a mis nietos.

Un abrazo para todos mis amigos de FACE y ECO

 

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