Por José Manuel Izaguirre

¡¡LOS RITUALES!!
(Su aportación a la rentabilidad de los negocios)

Hay rituales que en las organizaciones son tan o más importantes que los sistemas, políticas, procedimientos y la tecnología para alcanzar todos los objetivos de las mismas. Son motivadores para el equipo de trabajo.
Les platicaré de un ritual que creamos en la Planta de Tampico, el cual nos trajo enormes satisfacciones y que en aquellos que, directa o indirectamente, fueron participantes, dejó en sus corazones un episodio inolvidable. Por supuesto, debe haber generado una buena porción de utilidades.
Detrás del ritual deberá existir una buena historia que lo soporte, puede ser real o ficticia, pero deberá ser convincente. He aquí la historia.
En 1983 llegué yo era Sub-Gerente de la Planta de Tampico y me inscribí en un equipo que participaba en el torneo empresarial del Grupo. El campo deportivo estaba ubicado en lo que después fueron talleres, estacionamientos y estadio de fut-bol rápido de la Embotelladora de Tampico situada en Ejercito Mexicano.

El espacio para un campo de medidas oficiales no era suficiente y en una de las esquinas (cinco metros hacia adentro del campo aproximadamente) quedó un árbol que los patrones no permitieron se derrumbara. Me imagino que un árbol dentro de un campo de fut-bol es algo único en el mundo. Así se desarrollaban los partidos (increíble pero cierto). El árbol era al final de todo un jugador más. Era neutral, beneficiaba o perjudicaba a los dos equipos por igual. Años después, por necesidad de ampliar la planta, este célebre árbol fue derribado.
Salí de Tampico a otras plantas y regresé en 1998.
Pero, volvamos al árbol.
La fuerza sindical radicaba en una base de trabajadores con antigüedad de más de treinta años que habían trabajado duro y necesitaban un reconocimiento para que siguieran siendo ejemplo para sus compañeros.
El deporte era (y sigue siendo) una de mis más grandes aficiones. Para practicar el fut-bol y sin pedir autorización a nuestros patrones y mucho menos al director, construimos un estadio para fut-bol rápido en el centro mismo de la planta (ya les conté que había un área sin uso en el centro del terreno). Algo que no se ve muy seguido. Ahora el fut-bol se jugaba sin obstáculos, pero yo seguía recordando mi árbol, aquel árbol compañero de equipo. Muchos de los más viejos también seguían recordándolo.
Reunidos en junta de trabajo con el equipo directivo y tocando el tema de la PRODUCTIVIDAD, se desató una lluvia de ideas que se desmadejó sobre la motivación al personal. Surgieron muchas ideas y deben haberse implementado un buen porcentaje de ellas.
En esa reunión entre Fermín Muela, Reyes Reyes, Rafael González, Rogelio Nieto, Edi García, el Dr. Roberto Herrera y yo redondeamos la idea de implementar (en honor al mencionado árbol) el premio del “Árbol de Oro”. Lo entregaríamos a todos aquellos trabajadores que lograran llegar a los 35 años de antigüedad. Adivinó, iba dirigido al grupo que debería impulsar la productividad en la Planta.
Primero hicimos una ceremonia donde sembramos un árbol, dijimos que era una rama de aquel que antaño estuvo en una esquina del viejo campo y que crecería grande y fuerte y que sería frondoso y con frutos sabrosos que en un futuro saborearíamos con fruición. Esta ceremonia se realizó en presencia de un gran número de trabajadores (a estadio lleno).
Posteriormente designamos una fecha para la entrega de los primeros trofeos del “Árbol de Oro”.


Volvimos al estadio. Los primeros ganadores y sus familias en la cancha y tribuna llena. Esa vez repartimos alrededor de 10 trofeos. Había gente de todos los departamentos (¡¡que coincidencia!!). El discurso decía que esas gentes (los premiados) eran como los buenos árboles, con sombra para sus amigos, con frutos para sus familias y que tendrían larga vida en la tierra y en nuestros corazones. ¡¡Alegría desbordante, gran júbilo, sorprendente ambiente de motivación!!
Los seguimos repartiendo por varios más, hasta que yo fui a cumplir otra misión en Grupo Tampico.
¿Y LA RENTABILIDAD? Poco tiempo después GANAMOS LA ULTIMA VERSION DEL PREMIO A LA EXCELENCIA HH “JACK” FLEISHMAN. Obvio, hicimos muchas cosas más y bien hechas.
La tecnología, los procedimientos, los programas, todos se pueden copiar, son estándar. Crear e implementar un ritual, sale del corazón. Se eleva a un rango de ORDEN SUPERIOR.
Usted, ¿Cuál RITUAL CREE QUE DEBA IMPLANTAR?
Si tiene algo, haga el intento ¡¡YA, AHORA MISMO!!, a partir de mañana empiece con los preparativos. Verá que se sentirá henchido de gozo. Sentirá que le revienta el corazón de beneplácito.
Un abrazo para todos mis amigos de FACE y ECO

 

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