Por: José Manuel Izguirre

¡¡AGUA DE JOBITO!!
(Delicioso regalo del Señor)

¡¡No has hecho agua de Jobito mamá!! Tengo ganas de un vaso grande. Fue el comentario y petición de Emmanuel a su mamá Lupita.

Y es que este año el árbol de Jobito que hace más de 20 años nos regaló mi cuñado Beto y que sembramos al fondo del solar en Mante dio una la mejor cosecha de su vida. Ahora que recuerdo, fueron dos las plantitas que nos fueron obsequiadas y que sembramos una a cada lado del portón. Uno de ellos, por alguna razón que desconocemos, se secó. La sabia naturaleza operó adecuadamente, pues de todas formas no hubiesen convivido ya que el sobreviviente creció con un tallo sumamente fuerte, tanto que ya afectó la barda y piso de la entrada.

Nuestro árbol de Jobito da cada año buenas cosechas, pero la de este año fue excepcionalmente buena. No tengo el número exacto, pero me imagino que deben haber sido unos 50 litros de frutas turgentes y jugosas. Mi esposa es muy cuidadosa con los frutos de sus árboles y en el caso de los Jobitos, los licúa muy bien y los congela para después preparar sendas jarras de “rica y saludable” agua de Jobito.

Cada semana, cuando llegamos a Mante, prepara su jarra de agua y la pone a enfriar en el “refri”. Mientras no está Emmanuel la jarra dura bastante tiempo en buen nivel. Pero, una vez que ha llegado, no le dura mucho tiempo, pues con la ayuda de Emiliano y Kareli rápido dan cuenta del contenido del recipiente. Nadie dice nada, pero Lupita, sabiendo del gusto de sus “perros”, vuelve a llenar la jarra.

El sabor es indescriptiblemente rico. Quien sabe que fórmula aplicó Dios, pero a nosotros nos regala cada año un manjar que disfrutamos agradecidos.

Cuando quieran una probadita me avisan. La cosecha se da en el mes de Agosto, uno de los meses más hermosos del año.

¡¡SALUD Y SALUDOS!!

Un abrazo para todos mis amigos de FACE y ECO

 

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