Por José Manuel Izaguirre

¡¡EL MERCADO RODANTE!!
(Visto con los ojos del pueblo)

Voy a los rodantes, me gusta ir. Todos los que recorro están llenos de gentes. Ahí veo muchos amigos, en ellos me veo a mi mismo, me identifico con ellos. En los rodantes he adquirido muchas cosas, desde, plantas, gorras, herramientas, ropa, hasta quesos, frutas y juguetes. Todo a buenos precios, digamos, convenientes precios.

Este domingo visité el Rodante del Parque Irrigación en Mante. Fui con el afán de observar, no solo de ver. Agucé los sentidos, preparé mi cámara e inicié el recorrido de esa gran tienda de departamentos que es un “mercado rodante”. ¿Por qué viene la gente? Me pregunté, “viene a ahorrar, viene a hacer rendir su dinero” no seas bruto, es a lo mismo que vienes tu, me contesté casi inmediatamente. Los visitantes, son gente trabajadora, gente esforzada, gente que lucha denodadamente para sortear la dura (dificilísima) situación económica que golpea todas las regiones de nuestro país.

Por ahí de las 8 de la mañana la gente empieza a llegar y va dispuesta a comprar, llegan familias enteras que hacen del domingo en el rodante un verdadero paseo. Unos llegan derechito a los comedores. Ricos tacos, tamales, tostadas, pozole, mondongo, gordas de harina, café, avena, atole, champurrado, aguas de frutas, etc., etc., hacen las delicias de los paladares. Los comedores son los primeros que inician la actividad. Yo llego al rodante café en mano (Andatti por supuesto) y busco las gorditas de harina calientitas, compro una a $ 2.50 y la saboreo con fruición. Café y gordita se complementan a la perfección.

Sigo el recorrido, matrimonios jóvenes y maduros, con niños y sin ellos, parejas de enamorados que no se sueltan de la mano durante todo el paseo mercantil. Un amigo futbolista por aquí, saludo y abrazo con respectiva pregunta sobre el juego de ayer, un ex de Coca-Cola más adelante, saludo y abrazo con respectiva pregunta sobre el trabajo y la familia, un ex maestro que me saluda y me abraza con mucho cariño, alguien que me dice “hola Izaguirre”, hola contesto, no me acuerdo de su nombre, pero va apretón de manos de todos modos. ¿Quién es? Dice Lupita, no sé contesto, pero si lo saludaste de mano y lo abrazaste, si, pero de todas maneras no sé. Si él me abraza yo lo abrazo.

Un toldo con ropa de para niños, otro con ropa deportiva, otro de zapatos y tenis, otro de ropa de invierno, ropa colgada en los árboles con camisetas de “las chivas”, otra en el suelo, un puesto de herramientas, otro de fierros viejos diferentes, otro de ropa para damas, otro para caballeros, utensilios de madera, cosas en desuso que pueden servir como antigüedad, “los churros”, “las palomitas”, “los elotes”, “los dulces”, “los quesos”, “los cacahuates”.

¡¡¡Los juguetes!!. Emiliano y Ana Paula, se vuelven locos en esta juguetería. Una vez compre una máscara de Optimus Prime que en Liverpool costaba 1000 pesos y aquí la compre en 100 pesos.

Paso frente al puesto de Emilia, una amiga del Limón y luego del de mi ahijado Alejandro y también del de mi amigo Chuy Cruz, los saludo y platico con ellos, recordamos nuestros episodios vividos juntos, nos reímos, no me quiero despedir, pero…

Me como una mandarina gigante, 3 pesos. Compro un torniquete pequeño, 25 pesos, un desarmador viejo, 10 pesos, una gorra 20 pesos. Paso cerca de los tacos y le doy “un toque” a la barbacoa. Agarro un pedazo de queso de prueba, compro un queso panela. Véndame plátanos manzanos por favor, 10 el kilo. Cambio la pila de un reloj viejito que me gusta mucho. Compro dos libros para colorear, uno para Emiliano y otro para Ana Paula. Compro unas botas para Ana Paula y otras para María José.

Quiubo “Charol”, hola Kuiz, Que tal Pedro, Hey Juanito. Es mi pueblo, son mis amigos, soy yo mismo. No me quiero ir.

Se atraviesa “El canasto de pan”. Dame una bolsa por favor. ¿Cuánto cuestan? Las chicas 3 pesos y las grandes (gigantes) 7 pesos. Lleno la bolsa, deme otra, la lleno con una tortuga que saborearé en la tarde en la casa de mi hermana Alma, ¿Cuánto es? 35 pesos, ¿Qué? Allá, en el centro, hubiese pagado 100 pesos.

El “MERCADO RODANTE” es del pueblo, es de mi gente, es mío.

El paseo llega a su fin. Un paseo dominguero completo.

Un abrazo para todos mis amigos de FACE y ECO

 

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