Por José Manuel Izaguirre

¡¡JUNIOR!!

(A todos mis hijos)

Lupita su mamá lo bautizó como “Junior” y fue un gran acierto (hoy cumple años). Se llama como yo, José Manuel y aunque es un nombre bonito, elegante, sonoro, me gusta que le digan “Junior”. De otra forma, sin este apodo, tal vez le dijeran, PEPITO, como sucede con aquellos que se llaman como su papa. Por ejemplo; Roberto, Robertito. Víctor, Victorcito. Ricardo, Ricardito. Y así. Cuando son grandes ya no les gusta el diminutivo e incluso las mamás ya no saben cómo decirles.

Tengo tres hijos. Dos niños y una niña. Los padres aprenden a serlo cuando asumen la responsabilidad de educar sus vástagos. Y si, echa uno a perder una buena porción de la vida de quienes más ama, los hijos.

Tratando de corregirlos, muchas veces los critiqué, les grité, los humillé. Esto quiere decir que hubo ocasiones en que lo hice delante de personas que no debieron escuchar lo que les, según yo, educaría. Pero, no me daba cuenta que en lugar de educar, lo que estaba ganando era resentimiento y desdén por la supuesta lección. Sin embargo, la nobleza de los niños es invencible y a cambio, no de inmediato, por supuesto, recibía abrazos, besos, caricias. ¡¡Que bárbaro. La cara se me iluminaba y las lágrimas me brotaban sin que se dieran cuenta de que con esa respuesta, me estaban dando una lección más grande que la que yo les había querido dar!!. En el momento que escribo esto, me brotan lágrimas de arrepentimiento.

Esos episodios me enseñaron más a mí que a ellos. Por ejemplo; No criticar. No humillar. No abuzar de la autoridad paterna, en nombre de la cual se cometen algunas de las peores injusticias. Es probable que no me haya comportado al 100% como debí después que analicé mis métodos, pero creo que lo logré en un muy alto porcentaje. No obstante y con todos los defectos, esta enseñanza de mis hijos me ayudó mucho en mi vida profesional. Reprimí mis impulsos y traté mejor a mis colaboradores.

En este su cumpleaños (2 de Diciembre), abrazo a la distancia a mi hijo Junior y también lo abrazan su mamá Lupita, su hermana Flor y su hermano Emmanuel. A los tres junto con su mamá agradezco su enseñanza. De ellos, estoy seguro, he recibido más educación que la que he pretendido dar.

Un abrazo para todos mis amigos de FACE y ECO

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