CARLOS ACOSTA

 

1

Atentos

sentados

de pie

esperamos en silencio

El cordón de la banqueta es trinchera y domicilio

En un reloj que no existe

serían las tres menos veinte

La neblina

el silencio

La calle

la oscuridad

La madrugada muy fría

Es la esquina de la cuadra donde nosotros crecimos

La manía de juntarnos apenas llegue la noche

El secreto que nos mueve

Las risas que se disuelven en lo vasto de la nada

2

Nos pasamos el cigarro

vigilia

desasosiego

En el humo que exhalamos se va lo que nunca fuimos

Nos miramos a los ojos

Las pupilas como lunas

Los lagrimales resecos

En la tos ocasional que sin querer nos traiciona

se nos quiebran los ensueños

3

Alguien dice:

ya están cerca

vendrán en cualquier momento

Aguzamos el oído

Empuñamos miedo

insomnio

Aquello que nos dejaron las voces de los recuerdos

Las palabras se deshacen

son el vaho que desdibuja la exhalación en el viento

Tratamos de no hacer ruido

Sentados

de pie

a la espera

4

A veces uno entre todos pareciera desistir

Lo deja ver en sus ojos

en el hilo de su voz que se tensa y no se rompe

Los demás no lo dejamos solo en el desierto solo

Le revolvemos el pelo

Compartimos el cigarro

y algo

que podría ser

osadía entre compañeros

5

Nos atosiga el silencio

Alguien dice: ya están cerca

no tardarán en llegar

6

Somos los ojos abiertos

El ansia por descubrir en las sombras de la sombra

Llegarán hoy

éste día

Lo predijeron los dioses en altares consagrados

Adivinos y profetas

Predicadores

devotos

Lo anunciaron las estrellas en los cielos de la noche

Está escrito en el polvo de caminos y veredas

que nos trajeran andando

desde lejos

hasta aquí

7

El cordón de la banqueta es cuartel

casa

cocina

Es la palma de mi mano

Aquí estamos

A la espera

Vendrán

según los profetas

poco antes que amanezca

8

El miedo es lo persistente del ladrido de los perros

En el silbato del tren un adiós que se disfraza de frío y de madrugada

Aquí estamos

A la espera

Vendrán

según el horóscopo

poco antes que amanezca

9

Nos miramos a los ojos

Las pupilas dilatadas

Los lagrimales resecos

El tiempo no se detiene

Avanza

pero no pasa

Pero no

no se detiene

Alguien dice:

ya están cerca

10

Cuando alargamos los brazos

con las yemas de los dedos alcanzamos las estrellas:

las tocamos

No es posible

traerlas a los bolsillos

Pero su fosforescencia

al entrar por las pupilas y circular por las venas

nos ilumina por dentro

Aquí estamos

A la espera

Relucientes como nadie

Vendrán

que nadie lo dude

poco antes

que amanezca

 

 

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