Suplemento Cultural Colectivo3

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SORBOS DE NOSTALGIA

Por ARTURO GUERRERO CAMERO

Si supieras lo que en mí despiertas

si supieras todo lo que alteras mi corazón

Si lograras imaginar la forma en la  te adueñaste

de mis pensamientos,

de mis sueños.

Quizá,

y sólo quizá,

si te sintieras un poco culpable por ello,

me pedirías perdón con un beso.

O quizá te rogaría siempre por él.

Se dice que por las noches las almas libres vuelan más alto.

Se dice que los demonios internos despiertan,

y que en medio del insomnio nacen los sueños más hermosos.

Se dice que la noche es tierra fértil para sembrar ilusiones.

Se dicen tantas cosas.

Sólo sé que cada noche, al cerrar los ojos,

tu estás aquí.

Distancia,

asesina de abrazos,

creadora de sueños.

¿Te atreves a burlarte de mí?

¡Pobre ilusa!

Sabes que si lo deseo, para mí no eres nada.

No existe distancia que no pueda recorrer

por estar a su lado.

Tengo que confesarte algo… Te he fallado.

Han pasado los años desde aquella promesa.

¿La recuerdas?

Nació esa noche sin estrellas, sin luna.

Te he fallado mi amor,

perdóname.

Sé que prometimos olvidarnos el uno del otro.

Sé que cumpliste con aquél pacto,

pero yo,

simplemente no puedo.

Te he fallado.

Ella dijo… adiós.

Él la quiso detener.

Con suavidad tomó su mano,

al final comprendió que no podía detener

a una mujer de papel.

Musas,

demonios,

una sonrisa,

una mirada.

Así inicia una noche de insomnio

Ojalá y al despertar por las mañanas pienses en mi.

Que extrañes mi voz cuando desees sentir que alguien te escucha.

Ojalá y al mirar tus manos sientas la necesidad de tomar las mías.

Que en tus sueños aparezca la escena de aquel último abrazo.

Ojalá amor mío sientas la necesidad que me ahoga a diario.

Sé libre.

Te amo libre.

Pero ojalá sientas lo mismo que yo.

Sueños sometidos,

sumisos a tu piel,

a tus labios

y aún más allá de ellos.

Sueños que duermen en

ti, en tu mirada, en tu adiós.

Te quiero,

con heridas y cicatrices,

te quiero.

Con lágrimas del pasado,

risas y dolores del ayer.

Me gustas así,

imperfecta,

y al mismo tiempo,

perfecta para mí.

Quisiera tener magia en mis labios.

Quisiera poder abrazar tu corazón.

Quisiera besar tus heridas,

y quizá darles las gracias,

porque todas ellas te han hecho la mujer que eres hoy.

Te abrazo,

siempre te abrazo.

Te pienso,

una y otra vez,

te pienso.

Quisiera poder dibujarte en el viento, abrazarme a ti.

Quisiera escribir un poema en tu cuerpo.

Quisiera tantas cosas,

pero sólo puedo pensarte,

y en mi mente todo es posible.

Ella es un sueño;

y él un soñador.

La daga de la realidad está ahí,  amenazante.

Él se atreve a soñar,

nada puede ser más doloroso

que  privarse de soñar con ella.

Esta noche quiero embriagarme de ti,

de tu voz,

de tu risa,

de tu forma de ser.

Ésta noche quiero beber a sorbos tu recuerdo,

saborear esos besos del ayer,

beber hasta la última gota

hasta llegar al adiós.

Que el viento se lleve tu nombre.

Que tu voz quede atrapada en el pasado.

Que tus ojos no lleguen a mi mente al cerrar los míos.

Que tu recuerdo se aleje de mí.

Amada mía,  sigues siendo mi oración.

Somos instantes,

pequeñas fracciones de tiempo

que compartimos espacio,

sentimientos, sueños,

ilusiones y despedidas.