Por José Manuel Izaguirre

¡¡ORALIA MARQUEZ!!
(Falleció la semana pasada y no pude ir a verla)

La última vez la saludé cuando yo realizaba una de mis caminatas matutinas en el Mante. Era mi ex compañera de trabajo y más que eso, era mi amiga. Hacía mucho tiempo que no la veía (todos tomamos ocupaciones, caminos y ciudades diferentes). Las veces que tenía oportunidad de saludarla aprovechábamos para platicar un buen rato y en esta ocasión no fue la excepción.

Nos acordamos de muchos ex compañeros, entre ellos; Nino Enríquez, Amelia Cruz, Martha Sánchez, Panchita García, Paco Nevárez, Mundo Barragán, Luis Millán, Octavio Alejo, entre otros. Muy buena plática.

Cuando en 1975 entré a laborar en Coca-Cola, Oralia era la Asistente (en aquellos tiempos Secretaria) de Don “Chucho” Altamirano. Oralia realizaba un trabajo de excepcional calidad. Sumamente seria, discreta, de imponente personalidad. Desde siempre me guardó un trato muy especial. Señor Izaguirre era la forma en que se dirigía a mí desde un inicio. Yo creo que sabía qué en un futuro, yo sería su jefe y preparaba terreno.

Por esos tiempos yo acababa de entrar a la secundaria y ella, Paco Nevárez, Luis Millán, José Othón Escandón, Antonio Hon y algunos más se animaron (arengados por un servidor) para inscribirse en la secundaria abierta. Me dijeron: “Nos inscribiremos con la condición de que seas nuestro maestro y lo fui. Tuve el honor de ser maestro de mis maestros. Eran muy responsables y eran brillantes.

Oralia y todos no pararon hasta terminar su carrera profesional en el IMEP y hasta ahí tuve el honor de acompañarlos como maestro, lo cual siempre fue y será un honor. ¡¡Puros Tigres!! Salieron de la Universidad alrededor de los 50 años, lo cual es de aplaudir.

Oralia cambió a otros departamentos, en donde se desempeñó siempre con el mismo profesionalismo y efectividad hasta su jubilación.

Una de sus mejores pláticas fue cuando me contó de su viaje a Jerusalén. Me decía que se había sentido muy cerca de Dios, que había sentido su presencia y que con eso sentía que su vida estaba completa.

Esa última vez que la saludé iba para la iglesia a saludar a Dios. Ese padre cariñoso que nunca nos abandona. Estoy seguro que EL también se puso muy contento de saludar a Oralia y hoy más sabiendo que su hija caminó siempre con toda rectitud y fue digna de llamarse su HIJA.

No me di el tiempo suficiente para ir a verla a su casa y despedirme de ella, fallé. Por ello, en señal de disculpa, hago esta publicación. Ya la veré allá…….

Un abrazo para todos mis amigos de FACE y ECO

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